Hoy no…

…caminaré descalza y en ropa interior mientras voy del cuarto a la cocina y viceversa…

Hoy no me digan qué debo sentir. No me interesa leer ni escuchar cuál sería la mejor manera de pasar mi tiempo, qué rutinas no romper, qué páginas visitar para estar informada pero no demasiado, qué voces tomar a la ligera y cuáles debo seguir ciegamente.

No abriré ese enlace que me ofrece saber toda la verdad y nada más que la verdad, no quiero devorar la retahíla de culpables y sus pecados; hoy no pienso lidiar con el odio que salpica las redes que alguna vez fueron divertidas.

Me permitiré levantarme antes que el sol y volver sin culpa a la cama si no siento ánimos de desayunar balanceado, de hacer dos horas de ejercicio en casa, de acicalarme como un día de esos que llaman normales y hoy parecen tan lejanos, de inscribirme a un diplomado en línea, o mejor: a un curso para aprender mandarín porque es el idioma del futuro, de hacer papiroflexia y redecorar mi casa con materiales reciclables, de preparar comida gourmet con una sonrisa en la cara, de leer los libros que llevan meses apilados en el buró, de llamar a toda la gente que quiero y evitar romper en llanto porque no los puedo ver para tomar un trago, un café, para comer pastel.

Hoy me reiré fuerte de memes y stickers que comparto y me comparten para disfrazar la incertidumbre que nos invade; me conmoveré hasta las lágrimas con videos de gatitos insolentes y perros leales hasta después de la muerte; elegiré la peor película del carrete y me sentiré libre de quitarla cuando no la soporte y me arrepienta de haberle invertido unos minutos de mi vida; me tomaré una, dos, tres cervezas o copas de vino; caminaré descalza y en ropa interior mientras voy del cuarto a la cocina y viceversa; lloraré si de pronto pienso que esto no terminará nunca y respiraré hondo hasta recordar que el sol siempre sale.

Hoy solamente haré lo que me haga feliz, y mañana probablemente también.

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Por: Alma Santillán

Mujer, escritora, pachuqueña. A veces buena, a veces mala. Tiene dos mascotas que no se toleran entre sí, y dos corazones, porque uno no le alcanza para todo lo que siente.


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