Ignominia, talón de Aquiles de Gerardo Sosa

El temor de Gerardo Sosa es la ignominia, es decir, a la ofensa pública que ensucia el honor de una persona y deja ver que cada vez menos personas lo respetan.

Todos tenemos un temor impronunciable que nos hace actuar de formas extraordinarias. Parece que el temor de Gerardo Sosa es la ignominia, es decir, a la ofensa pública que ensucia el honor de una persona y deja ver que cada vez menos personas lo respetan.

 

SOSA, UN GRAN ESTRATEGA

Sosa Castelán es, sin duda, un gran estratega. Por ello, desde que se congelaron las cuentas de la máxima casa de estudios de Hidalgo, y frente a las presiones de la Unidad de Inteligencia Financiera, el líder solicitó un amparo que lo protegiera de ser arrestado.

Ayer se publicó en diversos medios la noticia de que el juez de Control del Centro de Justicia Penal Federal del Reclusorio Sur en la CDMX había girado una orden de aprehensión en contra del hidalguense. Se dijo también que el juez del Primer Distrito de Amparo en Materia Penal suspendió provisionalmente esa orden.

Por su parte, el rector de la universidad (sin duda, una grandiosa mano derecha entre tanta tormenta que ha atravesado la institución durante su gestión) afirmó en medios oficiales de la institución que la noticia era falsa y que “no existe orden de aprehensión contra ninguna autoridad de la UAEH”.

 

¿SÍ?, ¿NO?… NO SE SABE

En el comunicado, nunca, pero nunca se menciona el nombre de Gerardo Sosa, ¿por qué?

Todo esto ya parece un secreto a voces. Mientras los medios dicen que sí, la UAEH dice que no, los universitarios no saben qué pensar ni a quién defender y la lucha de fuerzas sigue sin claridad.

 

EL QUE NADA DEBE, ¿MEJOR SE PROTEGE?

Al final de todo, no entendemos por qué una persona sin temor a la rendición de cuentas necesita protegerse de una posible aprehensión. Porque una cosa es ser criticado y juzgado por la opinión pública, ser descubierto en conductas reprobables, ser revelado como una autoridad dentro de una institución en la que ni siquiera la propia comunidad universitaria podría poner las manos en el fuego para defender al dirigente, y otra cosa muy diferente es ser arrestado. Eso sí sería una humillación y tal vez algunos no puedan con la vergüenza.



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