INE: la hora cero

Es urgente impulsar una Reforma Electoral que realmente abone a la democracia en México; el INE está en la mira por varias razones, entre ellas, por los sueldos estratosféricos de sus consejeros.

Desde 2014, la existencia del INE ha tenido diversas impugnaciones hacia su estructura como organizador de los procesos electorales en México. La inconformidad social no solo se debe a gastos expansivos que se destinan a los partidos políticos, también hay críticas por prácticas fraudulentas y la omnipotencia de sus consejeros, que viven como jeques árabes, lo cual ha dado paso a los cuestionamientos del sistema político y la construcción de una Reforma Electoral de gran calado que evite abusos y omnipotencia por parte de dicho instituto.

La reingeniería electoral debe precisar las nuevas atribuciones del INE y replantear las reglas del juego electoral, que son asimétricas para el sistema de partidos y que poco satisfacen a la ciudadanía, cuestión que se centra en la Reforma Electoral impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, que propone modificar 18 artículos de la Constitución para orientar las fortalezas de la democracia electoral hacia la participación ciudadana y el equilibrio del sistema de partidos.

Y es que la democracia representativa en América Latina atraviesa desde hace décadas por una difícil etapa, pues la ciudadanía mantiene niveles mínimos de participación en las urnas ante crecientes procesos de autoexclusión o abstencionismo, cuestión que en México es la radiografía de los cuestionamientos sociales sobre la disfunción no solo electoral, sino de la democracia como régimen político.

La Reforma Electoral propone la creación de una macroestructura que sustituya a los organismos públicos locales que, hasta ahora, organizan los procesos electorales, lo cual se acompaña por nuevas lógicas de presupuestos y financiamiento que reducirían los costos de las elecciones que hasta ahora equivalen a 20 mil millones de pesos para la organización de elecciones, cantidad estratosférica que lastima al erario público y desde luego a la ciudadanía.

Diversos países en América Latina gastan mucho menos en proporción al presupuesto del INE en los procesos electorales y garantizan limpieza y certidumbre del voto; en México se duda de esta certeza y ello se adhiere al estridente gasto en los sueldos de los consejeros electorales en México que ganan mensualmente 262 mil 232 pesos, que es casi el doble de las percepciones salariales del presidente.

Sin duda, México requiere una transformación política desde una Reforma Electoral que trascienda hacia la corrección de situaciones anómalas que perviven en los procesos electorales y corrija la opacidad que vulnera a la ciudadanía y a la nación.

 

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Por: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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