Islas violadas

Gran revuelo han causado los Pandora Papers, una prueba más de la corrupción en la que está envuelta gran parte de la clase política, pero también actores privados que amasan grandes fortunas en paraísos fiscales.

Las sociedades diferenciadas a través de un régimen republicano que garantiza el trazo de la frontera entre lo público y lo privado se sostiene en el contractualismo de Rousseau, para garantizar que ningún funcionario o institución pública se convierta en juez y parte; es decir, que pueda oscilar en la toma de decisiones utilizando su poder dentro del aparato de Estado para su provecho personal.

El escándalo, que en realidad no lo es, de los “Pandora Papers“, no es otra cosa que el estanque de mierda en que se desenvuelve la mayor parte de la clase política e, inclusive, actores privados que evaden impuestos y utilizan sus nexos y poder público para enriquecerse sin declarar los recursos que han obtenido del suelo y más allá que llaman patria.

Los paraísos fiscales cobraron notoriedad a través de los órganos financieros en “Islas vírgenes”, que de vírgenes no tienen nada en materia fiscal, todo lo contrario: son las islas violadas por los intereses económicos de corporativos y sujetos dueños de corporativos y negocios, lícitos y no lícitos; son la evidencia asquerosa de que ser juez y parte en el Estado es el mejor de los negocios en los que se pueda invertir.

Pandora Papers es la forma en que el poder público y privado le ve la cara de pendejo a su pueblo, que por medio de su trabajo honrado y pago de impuestos sirve de excusa barata para que por medios de planes y programas de gobierno se desvíen riquezas de las naciones, debido a que la corrupción pública y privada se han unido desde hace décadas para garantizar grandes fortunas a costa de los ciudadanos que dicen representar, pero esto sólo es una quimera nauseabunda.

La pregunta de fondo es: ¿hasta cuándo los ciudadanos permitiremos que nos sigan viendo la cara de pendejos? La respuesta es líquida, porque elección tras elección permitimos con nuestro voto el encumbramiento de miserables y, lo que es peor, día tras día no exigimos el cumplimiento del deber que tienen esos servidores de lo público que se sirven de su pueblo, al grado, que la mayor parte vive en la pobreza producto de esa administración de lo público.

El filósofo Noam Chomsky desde hace décadas ha denunciado que el flujo de capitales públicos se destina en gran medida a los negocios de sus funcionarios, creando un capital de corrupción que genera corrupción.

Hoy es Pandora Papers, mañana Violación Papers.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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