La comprensión ontológica 51

Hospitales, cárceles y psiquiátricos ya habían marcado mi vida a los diecisiete años, no pertenecer a ningún lugar y mi búsqueda filosófica sin fin eran la mezcla perfecta para no saciar la existencia.

Y sin Dalia nada me importaba.

La sobrevivencia como constante obligó a concentrarme. El injustificado disparo coadyuvó mi caso por parte de los abogados quienes lograron liberarme bajo caución de inmediato, las autoridades estadounidenses no podían tocarme y, mientras transcurría el proceso de extradición, sólo tenía que firmar puntualmente en un juzgado de Cuernavaca cada semana. Mi prima me reservó la habitación de un modesto hotel en lo que resolvía el contrato de una casa en la que, según ella, también viviría. Al menos eso fue lo que me dijo, pero no era cierto. Me mintió para que su plan saliera perfecto.

 

51.1 No tenía ningún libro, odiaba encender la tele y, providencialmente, encontré en el cajón del buró una delgada libreta nueva acompañada de un bolígrafo.

Despierta…

Me miro en el espejo, levanto mi playera y aparece una parte de la gasa en mi ingle izquierda. Me sirvo agua, bebo un poco y me tomo uno de los medicamentos preescritos. Me siento, suspiro hondo y comienzo a escribir una carta a Dalia que más adelante les compartiré.

Estoy despierto.

Pedí de comer, me llevaron una deliciosa milanesa con papas, pepinos, lechuga y tomate y, para beber, agua de jamaica. Pedí cigarros pero no me los llevaron, me acosté boca arriba pensando en lo que seguiría y, dramáticamente, me resigné a tener que enfrentar el asunto de Humboldt tarde o temprano. Qué mejor que hacerlo encarando un juicio que, a la apostre, esclarecerá que efectivamente yo no hice nada. Si por mi fuera no habría resistencia de mi parte con respecto a la extradición y, de una vez por todas, demostrar mi inocencia. Pero mi prima no quiere arriesgarse a una posible sentencia condenatoria que anule la herencia de mi abuelo. El tiempo también es un factor de decisión en este contra-dilema jurídico personal, si cumplo la mayoría de edad antes del juicio puedo liberarme de las acusaciones, al menos en los términos en los que actualmente se están haciendo. Aún faltan como diez meses para ello. ¿Qué puedo hacer mientras tanto?

Permanecer despierto.

En la noche miré el fragmento de la ciudad que la ventana de mi habitación me permitía a la distancia pensando poéticamente en Dalia.

¿La extrañas?

Escribiré. Escribiré por ella. Escribiré para ella:

 

51.11 ¿“No hay una verdad necesaria” es una verdad necesaria? No, solamente la negación de una verdad que pretende ser necesaria. No obstante, si dicha negación es contingente, significa que puede ser falsa, por consiguiente, que hay una verdad necesaria. Sí, pero dicha verdad también sería contingente, es decir, su carácter de necesidad reside en una contingencia.

 

51.12 La contradicción tiene, al menos, dos diferentes caracterizaciones filosóficas: la metafísica y la no-metafísica. En la primera significa algo negativo (aún desde la perspectiva hegeliana), pero no necesariamente en la segunda. Desde el punto de vista metafísico es un problema que hay que resolver, desde el no-metafísico es una realidad que hay que aceptar, comprender y, filosóficamente, interiorizar.

 

51.13 ¿Qué distingue a un filósofo metafísico de uno no-metafísico?

El método.

 

51.2 Tocaron fuerte a la puerta, estaba oscuro y me había quedado dormido con mi libreta sobre el rostro; encendí torpemente la lámpara, me senté en la cama y volvieron a tocar. No respondí.

Tocan por tercera vez.

Debajo de la puerta se ve la sombra de una persona por la luz del pasillo, toca por cuarta vez y, al seguir sin responder, se retira.

Me pongo de pie, cierro la cortina y, asomándome un poco, noto que dos sospechosos sujetos están parados a un lado de una enorme y lujosa camioneta.

Tocan a la puerta y brinco del susto.

—¿Serner?

No contesto.

—Joven Serner, sabemos que está allí.

Silencio.

—No se preocupe, vengo de parte de su prima Constanza.

 

Continúa 52

 

Autor: Serner Mexica

Filósofo por la UAM, estudió la Maestría en la UNAM y el Doctorado en la Universidad de La Habana. Fue Becario de Investigación en El Colegio de México y de Guionismo en IMCINE. En 2007 obtuvo el Premio Nacional de Dramaturgia EMILIO CARBALLIDO por su obra "Apóstol de la democracia" y en el 2011 el Premio Internacional LATIN HERITAGE FOUNDATION por su tesis doctoral "Terapia wittgensteiniana".






Right Menu Icon