La educación pospandemia

Nada puede volver al estado prepandemia, y en materia educativa se debe apostar por la reconfiguración de un modelo que desde hace mucho tiempo es obsoleto.

No podemos volver a la resiliencia educativa después de la pandemia, es decir, volver al estado en que se encontraba la educación en sus distintos niveles; ello implicaría no haber aprendido la lección social que nos han dejado las dolorosas huellas de la muerte y desencuentro social que nos provocó la respuesta del ecosistema ante nuestros “ritos civilizatorios”.

La educación, como todas las construcciones sociales, no es estática y requiere de una dialéctica imperativa para trascender a las nuevas lógicas de la sociedad. Pero también es importante consolidar un modelo de educación de coyuntura, donde se expresen conocimientos para recrear habilidades hacia escenarios en constante cambio, lo cual se puede implementar lo mismo en matemática, química, física y, como fundamento, en las ciencias sociales.

No asumir que vivimos en un punto de quiebre del ecosistema desde la educación es poco menos que un planteamiento anquilosado que no debe persistir; la fragilidad sistémica quedó al descubierto y no puede caer en la comodidad de una realidad anterior a la pandemia, porque la invención de lo cotidiano nos plantea dejar la resiliencia para trascender a la antifragilidad, como admite Nassim Nicholas Taleb.

La educación de bronce, es decir, estática como principio inalterable, debe dejar su lugar a la era de la exploración, digital o no, pero a través de contenido que empuje a los estudiantes a explorar nuevas rutas, jugar con nuevas lógicas y construir conocimientos provisionales, evitando el dogmatismo conformista que prima en la docencia, la investigación y la academia.

 

Kuhn percibió que las revoluciones científicas nunca se edificaron en el confort de lo logrado, sino en el cuestionamiento de lo construido, eso es lo que genera un nuevo paradigma, la resiliencia cognitiva, jamás.

Los profesores deben empujar a los alumnos a la inquietud cognitiva, asumir todos los días estrategias distintas para educar, provocar un cisma del conocimiento transfiriendo sus contenidos a lugares conceptuales y espaciales distintos, para que el kínder deje de ser guardería, para que la primaria deje de ser reformatorio, para que la secundaria deje de ser club de boy scouts, para que la preparatoria deje de ser Wikipedia y Rincón del Vago y, para que la universidad no sea cloaca de oficinistas.

 

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Por: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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