La historia sin fin

Con la presunta detención de Gerardo Sosa por parte de la FGR se abre un nuevo capítulo de incertidumbre para la UAEH y todo su personal.

El camino hacia el poder es largo y tropezado, es un recorrido lleno de tentaciones y enemigos; tal vez por eso son pocos los que llegan hasta el final.

Hoy una historia de poder sigue escribiéndose en las entrañas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH); un rumor ha llenado las redes de la escena periodística local: presuntamente, Gerardo Sosa Castelán, máxima autoridad de la casa de estudios, ha sido detenido por la Fiscalía General de la República (FGR) por delitos relacionados con el lavado de dinero.

Todos conocemos ese nombre y todos conocemos esta historia. Desde hace un año las cosas se han complicado para la UAEH y para todos sus miembros; en medio del desconcierto generado por la pandemia, ahora también se enfrentan a esta oscuridad que ha cobijado a la universidad desde que el nombre de Sosa Castelán apareció en la historia de la institución.

Analizar la figura de Sosa es un asunto serio: es un hombre con talento para la mentira, ha sabido mover sus piezas para consolidarse como la cabeza de una institución educativa que durante años ha sufrido las consecuencias de sus caprichos. Ya de por sí la palabra “patronato” lleva consigo una carga de significados asociados al poder masculino, nombrarse presidente de un patronato es un acto narcisista que poco a poco se hace más evidente.

Nunca en toda la historia de la UAEH habían pasado tantas cosas relacionadas con la justicia. Ser miembro de la gran comunidad universitaria de la UAEH es vivir con la incertidumbre de qué les van a pedir ahora para ayudar al presidente del patronato a salir bien librado de todo esto. Mientras las cosas se aclaran y las declaraciones surjan, esta historia de poder parece no tener final…



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