La pesada herencia de muchos alcaldes

Habrá candidatos intentando defender un proyecto mientras se desmarcan discretamente de quienes lo administraron mal, y alcaldes tratando de demostrar que su desgaste no representa al partido que los llevó al poder.

Rumbo a 2027 habrá candidaturas que comenzarán con la ventaja de competir en municipios donde su propio partido ya gobierna, pero también habrá otras en las que ese escenario no será una ventaja sino todo lo contrario. En Hidalgo, lamentablemente, hay varios ejemplos de administraciones municipales que llegarán a la etapa de campañas muy cuestionadas y francamente desconectadas de la gente, por lo que el siguiente candidato del mismo partido, heredará facturas políticas que quizá ni siquiera provocó y es que en esos municipios, bien localizados, la reelección está descartada.

 

Ahí aparecerá una de las disyuntivas más interesantes de la próxima elección, ¿cómo pedir el voto por el mismo partido cuando al mismo que está en funciones no le ha ido bien? o ¿cómo defender los colores propios sin terminar defendiendo también a un alcalde o alcaldesa con negativos tan altos? No será sencillo. Habrá aspirantes que necesitarán decir “somos lo mismo” para conservar la base dura de votantes, pero al mismo tiempo dejar suficientemente claro un “no somos iguales” para recuperar a quienes estuvieran inconformes; vaya problema.

 

En Morena este asunto pronto puede volverse especialmente visible con la aparición de sus llamados coordinadores territoriales municipales, figuras que difícilmente serán leídas por la ciudadanía como simples organizadores cuando todos saben que detrás de muchas de esas designaciones comenzarán a perfilarse las próximas candidaturas, pero el problema no será exclusivo del partido gobernante, cualquier fuerza que hoy tenga una presidencia municipal deberá enfrentar la misma realidad donde sus gobiernos locales lleguen debilitados, es decir, el candidato nuevo tendrá que cargar con el alcalde desgastado.

 

Y ahí también se medirá el oficio político de quienes hoy gobiernan, porque una mala administración puede perseguir a su partido hasta las urnas. Cada problema mal atendido puede convertirse después en argumentos contra alguien que ni siquiera estaba sentado en la presidencia municipal cuando ocurrió y es que no hay que olvidar que gobernar mal no sólo desgasta a quien ocupa el cargo, sino también al partido y a quien lo abandere.

 

Por eso la elección municipal de 2027 tendrá muchas campañas contra el adversario, pero también algunas contra la propia sombra. Habrá candidatos intentando defender un proyecto mientras se desmarcan discretamente de quienes lo administraron mal, y alcaldes tratando de demostrar que su desgaste no representa al partido que los llevó al poder. Entonces, habrá que ver cómo le pedirán a la gente que vuelva a votar por los mismos colores, con algunos ejemplos de gobiernos municipales tan deficientes.