La política… un circo

Hay partidos que con tal de ganar elecciones le ofrecen candidaturas a personajes famosos pero con poca o nula preparación, dejando de lado a militantes que llevan toda una vida trabajando.

Gran parte de la política se ha convertido en un circo de varias pistas, sobre todo, ahora que hay necesidad de candidatos ganadores. En varios casos lo que se ve es la urgencia de darles candidaturas a personajes populares y no a quienes, por preparación y compromiso social, debían ser los abanderados. Los partidos no están llevando a los puestos de elección a quienes garanticen una actuación responsable y realmente benéfica para los ciudadanos.

Y no es que se tenga animadversión porque alguien sea un cantante más o menos famoso, un luchador con presencia entre los aficionados o un comediante que goza de la simpatía de la gente, porque, finalmente, son ciudadanos que pueden competir por un cargo popular.

“Competir” es el término, ponerse en el ring de la competencia con quienes aspiran al mismo cargo y que se midan sus méritos para ganar una candidatura y, así, elegir al que realmente garantice los intereses de la comunidad, porque, lo que se ve, es la imposición de los dirigentes de los partidos por algunos que son buenos en su quehacer de artistas, cirqueros u otras actividades.

Tampoco hay que llegar a las ocurrencias de tener que dar candidaturas a personas solo porque representan a cierto sector de la población. Lo lógico es que para los puestos de poder deben llegar los mejores, en todo el sentido de la palabra -para no tener luego alcaldes y diputados que ni leer saben- y, desde luego, en una competencia en que entren todas y todos y el que cumpla con los requisitos de capacidad y calidad moral que sea el o la candidata, venga del grupo que sea.

Los abusos de los que tienen el poder ha provocado tener que dar candidaturas a sectores de la población siempre marginados, pero sería mejor cambiar la ley para elegir a los mejores de todos los sectores de la ciudadanía, con piso parejo de participación.

Pero en fin, son puntos de vista.

Lo cierto es que, lo que hemos visto hasta ahora, es la ambición de los cargos al proponer a gente que, todo indica, no tienen la capacitación para el empleo, aunque pueden tener buenas intenciones y la mejor voluntad, pero la experiencia dice que ya como titulares de algún cargo son un cero a la izquierda.

Sin embargo, la ambición del poder le cierra la puerta a los que trabajan fuerte en algunos partidos y para la elección del 6 de junio -ya con candidaturas casi seguras- tendremos a personajes como Lupita Jones, Paquita la del barrio, Gabriela Goldsmith, Ernesto D’Alessio, Carlos Villagrán, El travieso Arce, un hijo de Vicente Fernández y también Blue Demon Jr.

Y así no se puede.

No porque no tengan derecho los mencionados, sino porque lo que se ve es la ambición de los partidos por ganar poder, aunque dejen fuera a militantes de su partido y le pongan el uniforme del partido a una figura popular que les permita ganar, en apuestas que agravian a su militancia y más al electorado, tratado como menor de edad, pensando que le dará su voto a personajes del canto, el box, la lucha libre o el circo.

Pero no hay nada nuevo, aquí en Hidalgo se llevaron al Congreso a muchos del Grupo Universidad, que se auto llamaron “los pensantes de Hidalgo” y resultaron un fiasco.

Usted decide… decida bien.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.


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