La prudencia del gobernador

La paradoja es sencilla: cuando todos quieren aparecer junto al poder para mandar mensajes, a veces el mensaje más fuerte del poder consiste justamente en elegir cuidadosamente dónde aparece y, sobre todo, dónde no.

En tiempos de figuras adelantadas, suspirantes y de cada anécdota de cara a las elecciones de 2027 y hasta de 2028, hay algo que está resaltando. Durante esta temporada de informes, el gobernador Julio Menchaca ha mantenido hasta ahora una presencia personal bastante medida: acudió al informe de Rebeca Aladro, titular del Poder Judicial, y al de Andrés Velázquez, presidente de la Junta de Gobierno del Congreso. Dos asistencias que tienen algo en común: representan a los otros dos poderes del estado.

El dato no es menor y políticamente dice mucho. En otros informes hubo imitadoras (¡joya!), integrantes del gabinete, representantes del gobernador o mensajes de respaldo, pero no necesariamente su presencia personal. En un momento en que cada asiento en primera fila se lee de mil formas y cada fotografía en añorados destapes, administrar la presencia del político más relevante de la entidad también es una forma de hacer política. A veces, incluso, una de las más finas.

Y ahí está lo interesante: asistir a los informes de quienes encabezan los otros poderes puede leerse, antes de cualquier cosa, como un gesto institucional. No significa que desaparezcan las relaciones políticas, pero sí permite mantener una línea más difícil de cuestionar: el gobernador acompaña a las instituciones del Estado sin necesidad de convertirse en invitado permanente de cada personaje que quiera medir músculo rumbo a la siguiente elección y presumir su presencia en las redes.

Este viernes llegará su propio informe y, enseguida, comenzará la temporada fuerte de informes municipales. En política, una visita del gobernador a determinado municipio, el acompañamiento a cierto alcalde o la ausencia en otro evento inevitablemente será interpretada por los cientos de políticos que buscan sacar provecho de la figura del mandatario, allá ellos. Quienes aspiran ya hacen cuentas y seguramente se la van a pasar estas semanas contando sillas.

Por ahora, la señal es interesante precisamente porque no necesita demasiado ruido. En una época donde muchos buscan figurar antes de tiempo, el gobernador parece haber entendido que también existe valor político en no prestarse a todas las fotografías. La paradoja es sencilla: cuando todos quieren aparecer junto al poder para mandar mensajes, a veces el mensaje más fuerte del poder consiste justamente en elegir cuidadosamente dónde aparece y, sobre todo, dónde no.