La renovación del PRI

Desde hace algunas semanas en Hidalgo  la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional lleva a cabo una serie de reuniones con su militancia para hacer una “evaluación de daños” de lo ocurrido el pasado 1 de julio, algo que han llamado “Consulta PRI 2018”, en donde también pretenden diseñar las acciones que este partido habrá de implementar de cara a la realidad que ahora vive

Con todo y que algunas voces pretendían negarlo, o cuando menos minimizar lo que se veía venir en la jornada electoral reciente en donde el efecto Obrador bajo los colores de Morena terminó  ganando 17 de las 18 diputaciones locales y las siete federales en  territorio hidalguense, hoy el partido en el gobierno quiere mostrar que está de pie y se alista para afrontar los retos que vienen.

Qué es lo que tiene que hacer el PRI? Justo parece que es lo que busca saber Leoncio Pineda Godos al frente del comité estatal, a quien le ha tocado cargar un lastre que en la historia de su partido nadie había vivido, muy a pesar de que en las pasadas elecciones el tricolor ganó con amplitud la elección para gobernador con Omar Fayad al frente y en la renovación de los 84 ayuntamientos triunfó en 22 de los 44 que tenía en la elección inmediata anterior.

Ante esta nueva realidad, el tricolor busca escuchar el sentir de la militancia, no perder de vista que en sus 80 años de vida experimenta por segunda vez su realidad como un partido de oposición en el gobierno federal a partir del próximo 1 de diciembre, tal como lo fue durante 12 años cuando Fox y Calderón le arrebataron, en 2000 y 2006, la Presidencia de la República.

En estas reuniones de la dirigencia estatal con los priistas de los municipios hidalguenses se quiere establecer una comunicación directa y permanente entre unos y otros, originando en  no pocos casos el debate, procurando que sea siempre respetuoso para que a final de cuentas se enriquezca la propuesta y no se generen más enconos de los que ya existen.

Está claro que no son pocos los temas en los que el Revolucionario Institucional debe voltear los ojos a la sociedad en general. Son asuntos en los que se ha insistido, no de julio para acá, sino desde meses y años anteriores, y  en los que poco o nada se ha avanzado y los resultados están a la vista desde el 2 de julio.

Tenemos claro que el próximo presidente de México basó su oferta política en años y años de campaña por pueblos y ciudades del territorio mexicano , y sin mucho que pensar, en los errores que el gobierno y que el PRI no han podido o querido resolver. A la gente le gusta que sus candidatos le hablen de temas con los que se sienta identificada.

La corrupción como uno de los principales reclamos ciudadanos, y que a pesar que hoy es tema en todos los niveles de gobierno, no se ven acciones o decisiones tendientes a combatirla, y si no a desaparecerla de un día para otro, sí cuando menos a contenerla, a no dejarla crecer más. Es claro que cuando AMLO habló de meter a la cárcel a servidores públicos sinvergüenzas, los aplausos de ese momento se transformaron en votos el primer domingo de julio.

Claro, con todo y que ahora como presidente electo dice que no esperemos las grandes detenciones, porque él no es hombre de venganzas y que los cambios serán de aquí para adelante; la gente espera no sólo que se termine con la corrupción, sino que no se dé carpetazo a temas como Odebrecht, que no es el único pero sin duda sí de los más emblemáticos por los montos de los que se habla y porque, se supone, toca a personajes más allá de los huachicoleros o los halcones, si se tratara de hablar del robo de combustible, por ejemplo.

Tenemos muy claro que  el crecimiento de la corrupción en las esferas gubernamentales es un mal que dañó al PRI-gobierno, pero insistimos eb que no el  único. Hablar de la impunidad es pensar también en los grandes, medianos y hasta chicos personajes de la política, que habiéndoles probado su deshonestidad, hoy se pavonean por la calles  seguros de que para ellos no hay sanción alguna y esta manera de gobernar el PRI la consintió y tal vez hasta la fomentó.

Otra lección debe aprender el PRI: verdaderamente democratizar las decisiones del partido cuando de elegir candidato se trata. Muy a pesar de lo establecido en los documentos básicos, casi siempre las designaciones para hacerlos candidatos recaen en un personaje o en un grupo y todos los demás priistas a aplaudir y se acabó, nada de preguntar por qué sí o por qué no.

Que el ejemplo no sea a los más altos niveles de los cargos públicos, sino al contrario: la propuesta para aspirar a una regiduría. De risa  escuchar a una orgullosa dama, hoy  munícipe, que sin rubor reconocía que el cargo es consecuencia de la relación del entonces gobernador con su guapa hija. Tal vez lo rescatable del actual cargo de elección popular de la suegra es que ha sido una mujer prudente y discreta. Menos mal.

La permanente cercanía de la dirigencia, llámese nacional, estatal o municipal con sus bases partidarias, debe ser otra virtud que parece hoy poco existe al interior del PRI. Y sin buscar cargarle todas las pulgas a Claudia Ruiz Massieu, a José Leoncio Pineda o a Héctor Arana (en Tula), parece un mal que el PRI mantiene de buscar a sus bases sólo cuando se acercan las elecciones y es época del trabajo de partido.

Una lección más: abanderar las causas de la sociedad para exigir resultados al gobierno en turno, hoy no se ve sobre todo cuando existe la afinidad entre el líder partidista y la autoridad. Esta actitud, sin duda, es para muchos líderes sociales (no afines al PRI, claro) su mayor filón, pues hacen propio un reclamo de la gente que exige agua, luz, pavimentación o simplemente tapar un bache para ir a reclamarle a la autoridad en casos como estos al alcalde, y entonces allí ganar adeptos, por supuesto  antipriistas.

O también la actitud del gobernante en turno que a la hora de escoger a su equipo de trabajo muy pocas veces se acuerda de aquellos que llevan elección tras elección como promotores del voto o representantes del partido y mejor hace su séquito con amigos o hasta con enemigos con tal de tenerlos quietos y a los priistas de la talacha les da una sobada en la espalda, si bien les va, acompañada de frases como: “tú eres de casa, eres mi amigo,  espérate”. Y la espera se hace eterna.

Por supuesto que no son todos los errores del PRI, cada uno de sus militantes puede tener una historia diferente que platicar, sin embargo las anteriores sí pueden ser de las actitudes que más han dañado a la aplanadora que antes fue y que muchos pensamos había regresado con el arribo de Peña Nieto al gobierno federal.

Las realidad es hoy diferente, muy diferente, y la dirigencia del PRI en Hidalgo parece dispuesta a escuchar reclamos y propuestas. Habrá que esperar.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero…Entre nos.

Autor: José Guadalupe Rodríguez Cruz

*Egresado de la UNAM como licenciado en Derecho y Diplomado por el Instituto de Administración Pública de Querétaro y por la Universidad Iberoamericana en Políticas Públicas. *Regidor Municipal en Tula, Secretario Municipal de Tula, Diputado local en la LVII y LIX Legislaturas en el estado de Hidalgo y Presidente Municipal Constitucional de Tula 2000-2003. *Autor del libro “Desde el Congreso Hidalguense” y coautor del libro “Tula... su Historia” *Director y fundador del periódico bisemanario “Nueva Imagen de Hidalgo”, que desde 1988 se pública en Tula, Hgo.







Right Menu Icon