La vejez como monstruo social

Carl Schmitt caracterizó como monstruo a “la distinción propiamente política entre el amigo y el enemigo.”

Más allá de la caracterización política del monstruo, se encuentra la percepción simbólica y estereotipada de la vejez como monstruo social.

La vejez y los viejos se han vuelto una carga social, el rechazo a esta etapa de la vida es obvia y ampliamente perceptible en occidente, porque el relego y la precariedad de oportunidades para las personas mayores son apabullantes, da n asco y denotan la miseria del mundo de la “modernidad”.

¿Qué factores están detrás de cruento escenario en contra de la vejez y los viejos? La respuesta es multifactorial, pero perfilo algunos escenarios. En primer término se encuentra el arraigo de sociedades megalómanas, donde lo superfluo y lo estético está guiado por el sentido de vitalidad que se asocia a la juventud, fuerza y belleza, condiciones que han sido afianzadas por los mercados.

Un momento incómodo lo constituye el hecho de que la fuerza productiva es caracterizada como física, cuando envejeces disminuye la fuerza física, por lo que la idea asociada es que para el mercado eres menos productivo, condición absurda que no entraña ni conocimiento ni rescata la experiencia de la cadena productiva.

La estética es un momento amargo. La cosificación del cuerpo se ha vuelto un objeto de consumo, de mercado, por lo que la idea de juventud y de lo nuevo se asocian para crear un frenesí orgiástico de ventas y de intenciones humanas. La edad es prioritaria para darte un trabajo, no importando, muchas veces, tus conocimientos.

Lo público. El gobierno es mierda y asqueroso: eres viejo después de los 40 pero te jubilan hasta que tienes 65 años, porque por esperanza de vida te entregarán menos años el dinero de tu pensión o jubilación; entre más pronto te mueras, mejor, no importa si construiste los andamios por donde pasa la modernidad de la que otros disfrutan.

Cuando eres anciano eres un sub-niño. Cuando llegas a ser anciano todos te dicen qué hacer y cuándo hacerlo; te convierten en mueble, eres el ropero de todos, el que paga la luz, el agua, pero no eres una persona que puede decidir y usar su mente, por el contrario, te convierten en sub-niño, porque los niños tienen gracia y el viejo no.

Estoy asqueado y hasta la madre del trato que reciben los ancianos, se les ha cosificado y esta realidad no advierte que cambiará en el mundo podrido de la modernidad.

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Por: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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