La violencia en Hidalgo no es huérfana

NO NOS HAGAMOS. Hay ciertas personitas que pretenden beneficiarse de la “repentina” escalada de violencia en Hidalgo, ya que en tiempos electorales algunos políticos dan rienda suelta a su maldad con tal de un poco de poder.

La violencia en sus diferentes manifestaciones: robos, asaltos, feminicidios, asesinatos y un largo etcétera, lastima la paz, la tranquilidad y el derecho ciudadano a vivir con seguridad; sin embargo, no es un fenómeno de generación espontánea, que surja sin una causa.

En Hidalgo de pronto la violencia se intensificó, pero no creció sin explicación. No es huérfana, debe tener padre y madre que la provocan, en muchos casos expresión de la marginación y pobreza en su acepción más elemental, o actividad de grupos criminales que tienen en el delito una forma de hacerse de dinero y de poder. También es una posibilidad, aunque cause náuseas, que la violencia sea resultado de la existencia de políticos dispuestos a todo con tal de mantener sus parcelas de poder, sobre todo en vísperas de los procesos electorales.

No se puede decir que el gobierno del estado no ha trabajado en el tema de la seguridad, porque ha sido una de las tareas a las que se ha destinado mayor presupuesto y planeación en el programa “Hidalgo Seguro”, con acciones como la puesta en marcha del C5i, la instalación de miles de cámaras de videovigilancia, la incorporación de tecnologías para este fin, entre otras medidas que ubican al estado entre los más seguros del país.

Se ha trabajado, sin duda alguna, de modo que se frena la entrada de violencia que azota a todo el país, que suele ser efecto de la cercanía de entidades donde el escenario es terrible en ese aspecto.

Lo que debe verse con lupa es el padrinazgo, sino es que promoción de la violencia por parte de grupos y personajes grillos para atacar a quien vean como enemigo o freno en su ambición de poder, sobre todo en esta época electoral.

Es cuestión de ver y preguntarse: ¿quién gana y quién pierde con la creciente violencia en el estado? Quien pierde es la administración estatal, a la que ya se le reclama públicamente; no necesariamente gana la gente sino quienes, embozados, pudieran estar detrás de estos reclamos legítimos, cuyos nombres no cuesta mucho intuir.

Se debe mirar con cuidado la participación de estudiantes que, en su generosidad con los más lastimados, pueden ser manejados por quienes generalmente lo hacen, y esperar la actuación de los diputados que por encargo pueden utilizar la tribuna para SU causa, que no necesariamente, se ha visto, es la de Hidalgo.

Son tiempos electorales en que parece que todo se vale, pero también tiempos en que caen muchas máscaras.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.



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