Los migrantes sacan del agua al país

Los migrantes cada día salen a trabajar, sin saber si la policía los detendrá, pero con valentía afrontan ese día laboral. Sus remesas son las que sostienen al país.

Increíble pero cierto: no es la fuerza productiva del país la que está salvándonos de un economía contraída y amenazada por una pandemia de magnitudes insospechadas; son concretamente las remesas en dólares de los migrantes las que están sosteniendo a México.

Los migrantes, esa gente que tiene que abandonar el país porque no ve futuro, porque la miseria es un fantasma que persigue desde el estómago y se refleja en la cara de los hijos. Eso es lo que te empuja a dejarlo todo, desde las raíces que duelen en el alma, que espinan tu partida y acompañan en tus ojos con la nostalgia de lo que algún día te identificó en tu tierra.

En este trazo inmundo, los “mojados”, aquellos que tuvieron que caminar y cruzar el río Bravo, o bien los que, calcinados por el desierto sufrieron la sed y el abandono al borde de la desolación, son los que con su trabajo, lo mismo en el campo que en la ciudad, lo mismo perseguidos que escondidos, sudan sangre y no renuncian jamás a su tierra y a los suyos, enviando ese dinero que ganan sacrificándolo todo.

Ni el PIB ni los discursos de los políticos salvan esta cruenta realidad; ni el PIB ni los programas sociales son la respuesta a los que menos tienen; la respuesta, en gran medida, proviene de esos que menos tienen, que fueron forzados a abandonar la tierra y que con sus vidas hoy pagan el consumo de sus familias que los aguardan año tras año, mientras el gobierno maneja a su antojo las cifras macroeconómicas tratando de explicar todo, menos el hecho de que hoy subsiste con el dinero de los migrantes.

Se esconden detrás de los discursos demagógicos las estelas de la putrefacción de una clase política que nunca ha respondido a las necesidades de la sociedad; por el contrario, se ha servido de su pueblo, lo ha engañado elección tras elección argumentando que sin ella, el país se iría a la quiebra, mientras los migrantes cada día salen a trabajar, sin saber si la policía los detendrá, pero con valentía afrontan ese día laboral.

El 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo, pocos en México se acordaron que esos migrantes, allende las fronteras, también hacen posible el crecimiento de la economía nacional, sin discursos demagógicos, sin promesas electorales, sin mentiras ni engaños.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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