Los Nacionales son merecidos campeones mundiales

A pesar de que los favoritos, desde el principio, fueron los Astros, los Nacionales estaban llenos de hambre de triunfo.

Cuando se inició la Serie Mundial, los amplios favoritos de todos eran los Astros de Houston; por eso, cuando los Nacionales ganaron los dos primeros juegos por 5-4 y 12-3, pasando por los dos estelares de los texanos, Garrith Cole y Justin Verlander, los apostadores comenzaron a temblar, pues las victorias habían sido como visitantes.

La cosa pareció regresar a la normalidad cuando el equipo de A. J. Hinch barrió a la escuadra de Dave Martínez en los tres juegos siguientes (4 a 1, 8 a 1 y 7 a 1) a domicilio.

Los lanzadores mexicanos fueron parte importante de esa remontada, con Roberto Osuna, quien se apuntó el rescate en el tercer juego, y el novato José Urquidy, el segundo pitcher mexicano en ganar una apertura en el clásico de otoño, en el cuarto.

Lo peor fue que el lanzador estelar de los Nacionales, Marc Scherzer, quien había ganado el duelo inaugural, se reportó con espasmos en el cuello y dejó su lugar a Joe Ross, que fue víctima de los homerunes de Carlos Correa y Yordan Álvarez en el quinto juego.

Los Astros tenían la mesa puesta para coronarse en casa, pero, en el sexto juego, Stephen Strassberg lanzó un partidazo para que se impusieran 7 a 2, con cuadrangulares de Andrew Eaton, Anthony Rendon y Juan Soto, atendiendo al estelar Justin Verlander, quien sigue sin ganar en un clásico de otoño.

Para el séptimo y decisivo juego, Marc Scherzer salió del calentadero y, aunque rápidamente se vio abajo por un homerun de Yulieski Gurriel, se las ingenió para mantener el duelo contra Jake Greinke. Este llevaba un partidazo de un hit hasta la séptima entrada, en la que fue alcanzado por un cuadrangular de Anthony Rendon y, tras una base a Juan Soto, fue removido por Will Harris, quien había estado intransitable en la postemporada; sin embargo, el veterano Howie Kendrick lo recibió con un cuadrangular que le dio la vuelta a la tortilla y le dio el triunfo a Patrick Corbin.

Aunque los Astros tenían una escuadra plagada de estrellas y habían ganado 107 partidos en la temporada regular, los Nacionales mostraron más hambre de triunfo, como se atestiguaba en los festejos en la caseta, y son unos justos campeones mundiales.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.



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