Los pasos perdidos de la oposición en México

NI PARA DÓNDE HACERSE. Cada día queda más claro que la oposición en México no es más que una triste retórica que ya pocos creen; es urgente que los ciudadanos estemos verdaderamente interesados e involucrados en el rumbo del país.

Finalmente ocurrió: los pasos perdidos de la oposición demuestran que el poder en México no puede ser encauzado por partidos políticos y que su fuerza sólo es el dibujo de un “canal orgánico” que los ciudadanos usan con o sin conciencia, con o sin conocimiento político y que son otros los motivos de acercamiento a un partido y no el rol histórico del mismo.

 

¿Qué ha sido de PRI, PAN, PRD y la chiquillada?

Los partidos de antaño en el país son prácticamente insignificantes, viven anhelando no perder el registro, pero no defienden los intereses ciudadanos, los cuales en realidad nunca defendieron; sólo tuvieron ojos para las elites oscuras y siniestras y los intereses de una clase política rémora que hoy es más rémora que nunca, ya que las alianzas hacia López Obrador y Morena son evidencia suficiente de los pasos perdidos.

 

¿Qué fue de los políticos de la vieja guardia?

Los viejos políticos son figuras anacrónicas y anecdóticas que suspiran por un espacio en el poder, monstruo inmisericorde que no levantará el excremento ni con pala, porque sabe que puede hacer desde el púlpito mañanero lo que se le hinchen los cojones y, por ende, ¿para qué requiere el apoyo de viejos y jóvenes políticos de la oposición?, desde luego que para nada.

¿Qué esperar después del primer informe de AMLO?

Tras el informe del presidente, desde luego se espera un panorama incierto que sólo se defenderá a través de las retóricas y los programas asistencialistas que intentan paliar la crisis de un país devastado por la corrupción e impunidad que no le permite reestructurar el poder del Estado, porque desde raíz las cosas están podridas, y son precisamente esas raíces las que se suman a las nuevas de impericia y de juegos de interés nítidos.

¿Hay esperanza?

Desafortunadamente, no existe esperanza alguna mientras los ciudadanos estén al margen de la clase política y sus partidos tracen un programa de acción social para derribar las viejas estructuras con todo y sus nombres para construir otra realidad; de lo contrario, la esperanza sólo es retórica de escritorio, verborrea diarreica que no generará más que quimeras.

 

¿Qué hacer?

Los ciudadanos debemos entender de una vez por todas que el rumbo se equivoca con esta clase política en el poder y su oposición, ninguno de los dos vectores puede hacer de este país un proyecto ciudadano, ambas son remilgos de un abrigo posrevolucionario que no es revolucionario y mucho menos abrigo, sino hambre y desamparo social.

Consultoría Política y contacto público: [email protected]

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.



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