Para tratar de refrescar la saga de Piratas del Caribe, la quinta entrega de esta atracción ha sido encargada a los realizadores nórdicos Joachim Ronning y Espen Sandberg, responsables de la espléndida Kon Ti Ki, un viaje fantástico.

Sin embargo, la historia de Jeff Nathason cae en muchos lugares comunes: ya sin su buque, El Perla Negra, Jack Sparrow se dedica infructuosamente a asaltar bancos; en prisión conoce a Henry Turner (Brenton Thwaites), quien quiere encontrar el tridente de Poseidón para romper el hechizo que mantiene a su padre (Orlando Bloom) prisionero en el Holandés Errante. Por su parte, la bella astrónoma Carina Smyth (Kaya Scodelario), quien es acusada de bruja por sus conocimientos astronómicos, se une a la busca del tridente. Pero al mismo tiempo deben huir del sanguinario espíritu del capitán Salazar (Javier Bardem) quien regresa de ultratumba para vengarse de Sparrow.

El filme tiene buenos efectos especiales, sobre todo de los insepultos con todo y esqueléticos tiburones, además de algunos chascarrillos como la presencia del ex beatle Paul McCartney como el tío Jack. Con todo, el asunto se alarga por más de dos horas y resulta a ratos deshilvanado y aburrido.

Pirates of the caribbean: dead men tell no tales es una buena muestra del declive de una saga, que se niega a morir mientras siga produciendo dividendos, lo cual seguirá, como se puede ver en la escena al final de los créditos que anuncia la sexta parte.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.


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