Menchaca no despierta y su ventaja peligra

Nada se valora y se pelea más que lo que uno pierde por sí mismo, la gubernatura no está decidida y el senador está a tiempo de ser autocrítico y reunir a su gente para analizar virtudes y flaquezas, los de enfrente van con todo porque se juegan su supervivencia.

Su fuerza y posición actual se deben 100% y exclusivamente al presidente López Obrador, tal vez por eso luce tan confiado y sin preocupaciones entendiendo que una gira con él, un evento con él o simplemente una foto con él es más que suficiente para ganar la gubernatura de Hidalgo.

 

El dejar su futuro político y sobre todo la alternancia para el estado en manos de un solo hombre resulta irresponsable y temerario, porque los de enfrente no venden piñas y lo que tienen en juego no es solo una gubernatura, es la supervivencia política y el lugar desde donde piensan comenzar a construir el camino rumbo al 2024.

 

Tampoco puede olvidar y echar en saco roto el odio que le profesa el exgobernador y actual senador de la República, Miguel Ángel Osorio Chong, quien mueve sesudamente sus piezas para seguir vigente en el tablero político y así como no queriendo frenar sus intenciones de llegar a cuarto piso, tal vez políticamente será débil, pero es inmensamente poderoso en lo económico.

 

Otro aspecto a contemplar es la estrepitosa derrota de Pablo Vargas a manos de Sergio Baños, el catedrático comenzó con más de 20 puntos arriba del empresario y excandidato perdedor, y no fue hasta el día de la elección que se dio cuenta que la imagen de López Obrador no basta para ganarle a un PRI de Hidalgo unido, incluso si el candidato luce débil y alejado de la ciudadanía… ahora sume a la ecuación a Carolina Viggiano.

 

El senador está a tiempo de ser autocrítico, de reunir a su gente en una mesa redonda para analizar sus virtudes y flaquezas, y que de ahí nazca el método a seguir para sumarse -ahora sí- a la imagen del presidente López Obrador y ayudarle a ganar la gubernatura de Hidalgo.

 

La gubernatura no está decidida, no tiene nombre ni apellido, sigue en el aire, está para cualquiera de los tres precandidatos, no haría mal el de color guinda imaginarse abajo en las encuestas, víctima de las triquiñuelas y guerra sucia, llevar al límite su imaginación y colocarse en el escenario de que ya ha perdido la gubernatura, a lo mejor y así deja de hablar de la M en la palma de la mano y por fin conecta y enciende con la gente, porque nada se valora y se pelea más que lo que uno pierde por sí mismo… ahí está Pablo.


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