Monógamo irredento

Dos más dos, de Alfonso Pineda, reafirma que, para el cine mexicano, la monogamia es sagrada.

La comedia erótica nacional termina convertida casi siempre en un elogio a la monogamia, como lo demuestra nuevamente Dos más dos, de Alfonso Pineda Ulloa.

El guion de Héctor Valdés, Daniel Cúparo y Armando García narra la historia del aburrido médico plástico Enrique (Arath de la Torre) y su esposa, Sara (Ariana Louvier): tras un matrimonio de 16 años, parecen roomies que solamente tienen sexo en los días festivos; es entonces que conocen a la liberal pareja que conforman Ricardo (Luis Ernesto Franco) y la fogosa Lucy (Tessa Isa), quienes les proponen un intercambio de parejas.

Cansado de su papel de Cándido Pérez, Arath de la Torre encarna a un médico timorato y reprimido, incapaz de cumplir las fantasías de su esposa, a la cual sigue queriendo, por lo que acepta, sin medir las consecuencias.

Ya desde los tiempos de Mauricio Garcés se sabe que los donjuanes tienen un destino trágico y que el sacrosanto matrimonio debe sobrevivir a las infidelidades.

El director del Sr. Ávila y Señora Acero nunca consigue encontrarle el tono a la comedia, y el supuesto erotismo del filme se queda en la telenovela rosa.

A dos más dos habría que cambiarle el signo y ponerle el menos, para dar su verdadero valor: cero.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.


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