Morena, ¿el partido de los honestos?

La corrupción en nuestro país es un problema grave, pero al menos hay dos más: uno, el sistema fiscal y económico que protege a los más ricos y, dos, los políticos conservadores.

Los mexicanos en general, con independencia de su filiación partidista, concebimos a la corrupción como el principal problema de México y vemos a los políticos como sus principales promotores. 

Antes de Morena, el PAN era el partido que la gente percibía como el más honesto y era el partido por el que votaban quienes estaban en contra del sistema imperante y de la cúpula de poder.

Hoy, gracias a AMLO, las personas tienen depositada en Morena la confianza del fin de la corrupción. Tan alto es el nivel de confianza que no importa lo que hagan sus ahora testaferros, se cree que todos son honestos y que todos acabarán con la corrupción, o quizá, simple y malamente, los prefieren porque “al menos ya no robarán los mismos” o “no robarán tanto”.

De que hay corrupción, la hay; que se acabe, lo dudo. Que Morena tiene a los políticos más honestos, es más un estigma que una verdad; que la mayoría lo son, no lo creo. Pero más allá de eso: ¿es la corrupción el principal problema de México?

Casi creo que la mayoría lo cree (yo lo creía firmemente). Ahora creo que nos hemos equivocado. 

Sí, la corrupción en nuestro país es un problema grave, pero hay al menos dos más:

  • El sistema fiscal y económico que protege a los más ricos y exige más a los más trabajadores.
  • Los políticos conservadores.

En nuestro país, los más ricos pagan proporcionalmente menos impuestos que las personas trabajadoras o los pequeños y medianos empresarios. En México, los trabajadores ganan menos en más tiempo y la mayoría de los emprendedores apenas sobreviven el día a día.

Si se cobrara lo que deberían pagar los más ricos y si la tasa que pagan aumentara, lograríamos reducir la desigualdad a través de una mejor inversión del dinero público, como en salud y educación. En cambio, lo que tenemos es un país donde muy pocos concentran la riqueza y nuestro gobierno no tiene lo suficiente para garantizarnos a todos una mejor calidad de vida.

Si nuestro sistema económico privilegiara la competencia y protegiera a las clases sociales en mayor desventaja, evitaría que las grandes empresas crezcan a costa de las pequeñas, medianas y de los trabajadores precarios.

Si AMLO y Morena no fueran tan conservadores, hoy, quizá, estaríamos hablando de la aprobación de la reforma fiscal más importante en toda la historia del país y de nuevas reglas económicas, pero no es así. Sí, se han dado pasos importantes, pero insuficientes para el nivel de poder que en este momento concentra el presidente.

Si AMLO y Morena no fueran tan conservadores, hoy no solo estaríamos hablando de cambiar al INE, sino de eliminar al IMSS y al ISSSTE, para crear un sistema universal de salud PARA TODOS.

Si AMLO y Morena no fueran tan conservadores, hoy no estaríamos reviviendo políticos del viejo PRI como Julio Menchaca, ni nos pondrían para elegir a políticos de grupos sectarios y corruptos como el Grupo Universidad

Si muchos de Morena (NO AMLO) no fueran igual que los políticos de otros partidos, jamás se hubiera hablado de la desconocida Yasmín Adriana Bolaños López, ni tendríamos en el Congreso a la Sosa Nostra.

Con todo ello, el escenario actual es idóneo para democratizar a los otros partidos y hacer surgir de ellos una visión de izquierda más progresista que beneficie a los más de 55 millones de mexicanos y mexicanas que viven en pobreza, porque Morena está donde está ahora porque la gente está harta de su marginación, de vivir mal, de vivir con poco y de ver a políticos y empresarios viviendo la vida loca; eso se tiene que acabar creando una sociedad más justa y no una odiadora y ensimismada.

Autor: Leonardo Flores Solís

Abogado de profesión y activista por vocación. Soy producto de la justicia social. Maestro en Derecho por la UNAM y licenciado en Derecho por la UAEH. Soy más puma que garza.


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