Las comparecencias de las distintas carteras gubernamentales de Hidalgo ante el Congreso, con motivo del cuarto informe de gobierno del gobernador Julio Menchaca sirven, entre otras cosas, para esperar respuestas claras. A Neyda Naranjo, secretaria de Cultura, la diputada Tania Meza le hizo una pregunta bastante sencilla: si su secretaria particular es familiar suyo y la respuesta nunca llegó. Naranjo prefirió hablar de capacidades profesionales y de que, si existiera algún conflicto de interés, correspondería a la Contraloría determinarlo, ¡joya absoluta!
Ahí está precisamente el problema. No estamos todavía frente a un hecho acreditado de nepotismo, la Ley General de Responsabilidades Administrativas establece que existe esa falta cuando un servidor público interviene, directa o indirectamente, para colocar en el ente donde trabaja a determinados familiares dentro de los grados previstos por la propia ley. Entonces, primero habría que saber si existe parentesco, cuál es y cómo ocurrió la contratación, pero justamente por eso llama tanto la atención que la secretaria no comenzara por responder la pregunta más elemental de todas: ¿es o no es su familiar?
Porque aquí sólo hay dos caminos y ninguno necesitaba una explicación de veinte minutos. Si no existe parentesco, la comparecencia era probablemente el mejor lugar para cortar de raíz el señalamiento diciendo “no es mi familiar” y asunto terminado. Si sí existe, entonces habría que explicar cuál es la relación, cómo llegó esa persona al cargo, quién intervino en su nombramiento y si existe o no alguna irregularidad administrativa. Darse el lujo de no responder esa pregunta directa en su comparecencia y después mandar todo a la Contraloría sin despejar siquiera el primer dato revela mucho.
Además, en esto hay un detallazo, la pregunta no vino de la oposición, sino de la diputada Tania Meza, quien pertenece al grupo legislativo de Morena, que también conoce muy bien el sector porque fue secretaria de Cultura al inicio de este sexenio. Es decir, el cuestionamiento apareció desde el mismo movimiento político al que pertenece el gobierno estatal, lo que desmonta cualquier salida sencilla basada en acusar un ataque opositor.
Neyda Naranjo todavía está a tiempo de aclararlo porque los silencios en política casi nunca ayudan y es que en lugar de aclarar el tema con un simple sí o no, dejó sobre la mesa un velo de sospecha innecesario y donde tarde o temprano se sabrá la verdad.





