Ponerse con Sansón a las patadas

La gran apuesta de Gerardo Sosa y el Grupo Universidad era reunirse con López Obrador y hasta pedirle la renuncia de Santiago Nieto. Era…

Hasta ya tarde, todo indicaba que Gerardo Sosa y Adolfo Pontigo no se habían logrado reunir con el presidente, y que por lo mismo el horizonte les pintaba todavía más negro, porque la carta que intentaron jugar les falló y simplemente AMLO no los quiso recibir, con el mensaje claro de que las cosas deben seguir su proceso y que el jefe del Ejecutivo nacional no mete las manos, porque él mismo dice: ya no es como antes.

Si acaso una plática con la secretaria de Gobernación, pero no más. De muy poco les sirvió todo el espectáculo de la entrevista-homenaje a Sosa en Radio Universidad, donde recibió trato de “Mío Cid” y hasta el apoyo programado de sus gentes, que no de la Universidad y menos de los ciudadanos; tampoco sirvieron las cartas del rector Pontigo dirigidas al jefe de la nación en las que casi casi le ordenaba al presidente que corriera a Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) por conducta arbitraria y desacato a una orden judicial, además de insistir en que no son garzas, sino blancas palomas.

Cómo estarán las cosas que, en la radio, Sosa le pidió al gobernador Omar Fayad que intercediera para poder tener esta reunión con el presidente… pese a los antecedentes de acciones de verdadera agresión del Grupo de Sosa al mandatario estatal.

Sin embargo, todo indica que no se llevó a cabo esta reunión, a lo mejor en gran parte por el tono de las cartas de Adolfo Pontigo, en que le exigía al presidente que el asunto se tratara rapidito y de buen modo, aparte de todo lo que sobre el particular ha dicho el presidente del Patronato Universitario.

En todo caso, como dice el refrán, “se pusieron con Sansón a las patadas” y quisieron actuar como lo hacen en la UAEH, donde no se mueven las hojas de los árboles si ellos, o más bien él, no lo autoriza. Y el gobierno federal no es su parcela donde puedan ser y actuar como todopoderosos y casi divinidades.

López Obrador es el presidente y sabe todo el poder que le dieron los votantes. Posiblemente si se daba la reunión, no sería con música garza, sino con la música que quisiera el primer mandatario.

Por lo que se ve, el panorama no es bueno para las garzas y el futuro no pinta bien, sobre todo por la obsesión del poder y con mensajes claros para los fieles del “Mío Cid”, que si ven que se pone fea la situación empezarán a brincar del barco, como es la costumbre cuando se empieza a hundir.

El golpe es letal, sobre todo en vísperas de elecciones, no sólo para el Grupo sino para los aliados que apostaron todas sus corcholatas en el casillero de la garza, pensando que vendían su alma al diablo pero ganarían poder. Parece que, como dice la canción, “todo se derrumbó”.

Por cierto, ya por la tarde, en un boletín de prensa, los universitarios informaron que les habían liberado 46 cuentas, que de hecho estaban liberadas porque tienen que ver con la misión de la casa de estudios. Lo que no dicen es que López Obrador no los recibió y que sus 151 millones de dólares siguen congelados.

Como siempre, dicen lo que quieren decir y se callan o disfrazan lo que no les conviene. Seguramente en su medio harán aparecer esto de las cuentas liberadas- que de hecho entraban desde antes como tal- como un gran triunfo de la Universidad.

Pero no es verdad. AMLO no los recibió y los mandó a Gobernación, y no están liberados los millones de dólares.


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