Raciel: del TEEH a Morena

Raciel García está en todo su derecho de asumir una posición partidista una vez concluido su encargo, cada quien maneja su trayectoria pública como considere, pero también tendrá que aceptar que esa decisión coloca bajo una luz distinta su trayectoria inmediata.

La historia del Órgano Interno de Control del Tribunal Electoral de Hidalgo acaba de regalar un capítulo que nadie tenía en el guión. Jesús Raciel García Ramírez, magistrado electoral entre 2015 y 2018, y hasta julio pasado contralor del propio TEEH, tomó protesta este 30 de septiembre como representante de Morena ante el Consejo Local del INE en Hidalgo.

No existe impedimento para que un exfuncionario electoral termine representando a un partido y tampoco su nuevo cargo permite poner en duda, por sí solo, lo que hizo antes, pero políticamente la fotografía es demasiado buena como para no regalarle estas líneas. Su paso por el Tribunal está ampliamente documentado, primero desde la magistratura y después como titular del órgano encargado de vigilar internamente al mismo organismo, nombrado, por cierto, en su momento también por el Congreso del estado.

Sobre Raciel ya sabíamos bastante, pero ahora sabemos algo más y es que después de años instalado en instituciones cuya razón de ser exige imparcialidad frente a los partidos, decidió incorporarse formalmente a la representación de uno de ellos, ¡chulada! Y vale la pena recordar que su etapa como contralor tampoco fue precisamente de bajo perfil, ya que siendo titular del Órgano Interno de Control del TEEH impartió, por ejemplo, una capacitación sobre causales de nulidad de la votación recibida en casilla para personal electoral en 2024 y una conferencia sobre violencia política contra las mujeres en 2025. Actividades perfectamente públicas y legítimas, aunque bastante alejadas de sus responsabilidades como contralor, dedicado supuestamente a auditorías y responsabilidades administrativas.

Y es aquí donde esta joya también alcanza a Leodegario Hernández. Durante buena parte de ese periodo, Raciel fue contralor mientras Hernández era magistrado y, desde diciembre de 2023, presidente del TEEH. Aquella convivencia institucional transcurrió sin la batalla que vimos este verano, pero en julio, cuando el Congreso nombró a Jonnathan Pérez Ledezma para sustituir a García Ramírez, Hernández llevó el asunto hasta la Sala Superior argumentando que la designación legislativa constituía una intromisión en la autonomía e independencia del Tribunal. La sentencia finalmente no entró al fondo porque Pérez renunció, pero el expediente dejó perfectamente asentado cuál era la posición jurídica del presidente.

Ya habíamos señalado que resultaba difícil entender por qué la autonomía despertó semejante entusiasmo hasta 2026 cuando la misma fórmula legislativa había llevado a Raciel a la contraloría cuatro años antes. Lo que no sabíamos entonces era dónde aparecería Raciel apenas dos meses después de dejar el cargo. Ahora lo encontramos sentado del otro lado del mundo electoral, acreditado para defender los intereses de Morena ante el INE. Otra vez, eso no convierte retrospectivamente su gestión en partidista, ni demuestra complicidad alguna con Leodegario, pero sí vuelve todavía más interesante aquella diferencia de trato porque con un contralor hubo años de normalidad institucional y hasta reflector y actividades ajenas a sus responsabilidades, pero con su sucesor llegó una batalla que incluyó una demanda por su autonomía e independencia ante los tribunales federales.

Morena sabrá por qué encontró en un exmagistrado y excontralor electoral el perfil adecuado para representarlo, ya que estatutariamente esa clase de nombramientos corresponde a su dirección nacional. Raciel está en todo su derecho de asumir una posición partidista una vez concluido su encargo, cada quien maneja su trayectoria pública como considere, pero también tendrá que aceptar que esa decisión coloca bajo una luz distinta su trayectoria inmediata y esta trama deja para Leodegario una pregunta bastante más incómoda que las anteriores, si hoy sabemos que aquel contralor terminó convirtiéndose tan rápido en representante de Morena, ¿no habría sido precisamente desde su gestión cuando convenía ser particularmente celoso con la distancia, la autonomía y las apariencias del TEEH? Vimos que no.