Radiografía de un suicidio político

El PRI está extraviado, confundido y viviendo una de sus crisis más profundas, mientras sus nuevas generaciones se sienten marginadas y obstruidas por su cúpula partidista.

La historia de priistas de cepa y convicción ideológica requiere un análisis de forma y fondo que exprese los argumentos de las contradicciones y la llave política para su retorno en México.

 

No se puede negar que el PRI ha escrito infinidad de páginas del México institucional, pero han sido páginas, en su mayoría, que han causado más desencuentros sociales que la construcción del porvenir de la nación.

 

En este escenario, el control político desde el Estado del PRI es ahora recordado por la ciudadanía con indignación por tanta corrupción, impunidad y marginación social, y la radiografía de este partido es la crónica de una muerte anunciada de su poder en el país.

 

Pero ¿cómo ocurrió este suicidio político?

 

El PRI es un partido populista, con un discurso ambiguo y sin una ideología clara y lógica; recordemos que se autodenomina “revolucionario institucional”, pero ¿cuándo las revoluciones han sido institucionales?

 

De igual forma influyó el arquetipo mesiánico en que se convirtió el Poder Ejecutivo con el priismo: asfixiante, brutal y violento, al grado que vulneró a la población, por medio del crimen de Estado, lo mismo en 1968, 1972 y en la gota amarga que fue la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, tragedias que se suman a otros nubarrones sangrientos en la historia nacional.

 

La historia es cruenta y sus heridas han quedado en el imaginario colectivo; este dolor fue creando el reblandecimiento de la demagogia y gatopardismo priista, que se sumaron a incontables crisis económicas, asimetrías en la pobreza y la justicia social, que erosionaron tanto el valor del discurso y de las acciones que algún día fueron climáticas como el gobierno de Lázaro Cárdenas.

 

Este PRI, extraviado y confundido, hoy experimenta una defección en desbandada; una huida de tal magnitud que existe una rabia contenida con una gran impotencia de los priistas de vieja cepa e, incluso, de las nuevas generaciones que se sienten marginadas y obstruidas por su cúpula partidista.

 

¿Qué requiere el PRI para su retorno al poder?

 

  1. Un gobierno honesto y cumplido que genere certidumbre, concreción de la tarea pública y respeto social.
  2. Donde el partido gobierne debe ser conductor e interlocutor de las causas justas, sentir en carne propia el dolor del pueblo y responderle con justicia social.
  • Un discurso desde la conciencia, ser la voz del todo social, pero sin duda, y en especial, de los que menos tienen, aquellos que dejaron de tener rostro para el priismo actual.
  1. Democratización de estructuras: el PRI debe ser un partido abierto, democratizar sus mecanismos de participación militante, al grado de que la voz de su militante más débil sea la voz del partido. Todo ello requiere transparencia y visibilidad guiada por honestidad y probidad hacia el interior y el exterior de sus estructuras.
  2. El PRI debe reorientar su ideología con claridad de principios; es un partido de derecha y debe no presentar ambigüedades, la pregunta estriba en qué clase de partido de derecha es.

 

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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