Ramos quiso lanzar basura, Maduro ni siquiera lo escuchó

Batazo chorreado.- Retirados por la ruta de la vergüenza, del uno al tres para los que anotan en el box score. Así ocurrió con los inconformes de la Cuarta Transformación, esos que el jonronero llama “intelectuales fifís” comandados por el académico-gobernador de Chihuahua, Javier Corral. El renegado sumó a su grupo al tierno Luis Donaldo Colosio Rojas, a la corrosiva Xóchitl Gálvez, al furioso Fernando Belaunzarán y a otros que, antes de que se enojara el pelotero tabasqueño, mejor se bajaron de su intento de reventar al presidente con grupos opositores.

Los sobrevivientes del efímero movimiento que proponía ser contrapeso al gobierno de AMLO hicieron un llamado a todos los afectados en este trimestre para formalizar un debate público con la presidencia de la República. Los sensibles jugadores de la acallada oposición se pararon muy chichos en la caja de bateo, pero cuando el preciso les recetó un pitcheo incómodo tachándolos de “ternuritas”, no les quedó otra que sacar un rodadito chorreado dirigido al serpentinero, que con precisión capturó con su certero guante el débil batazo para acabar con la amenaza golpista sacando el out con un tiro directo a primera base.

Sin ninguna oportunidad para caminar a los senderos, los “contrapesistas” ni siquiera dieron batalla para generar unidad en torno a su furia contra la figura presidencial, el grupo empezó a desmoronarse antes de sacar el bat. Con la inteligencia que les caracteriza a los intelectuales orgánicos subsidiados por los gobiernos panistas y priístas, pronto los que parecían mejores peloteros se bajaron y borraron del orden al bat del fallido equipo. Entre ellos, Juan Villoro, Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda se autodescartaron.

Con la pólvora mojada del liderazgo de Javier Corral y sus estoicos seguidores resultaba predecible que ese juego estaba perdido. El equipo tutti frutti de políticos, empresarios, intelectuales y gobernantes quiso ponerse con el big leaguer a las patadas y antes de arrancar terminó vapuleado por los letales lanzamientos del huracán de Macuspana. Luego de retirarlos de su intento de sacudir al Gobierno de México, la risita del pitcher estelar se escuchó: “tengan para que se entretengan”.

 

Las bolas ensalivadas que Nicolás Maduro no quiso batear

El que se quedó frustrado, amarrado con su bat, petrificado por una decisión inesperada que lo dejó con la carabina al hombro, fue el tendencioso enviado de la televisión de EU, Jorge Ramos. El pseudoperiodista y provocador de presidentes quiso aplicar la eterna fórmula del “cuestionador” al mismísimo presidente Nicolás Maduro. El propósito a priori era ridiculizarlo y llamarle dictador en televisión; sin embargo, el líder de la revolución bolivariana no se dejó sorprender por el mañoso “comunicador”, al que antes de batearle sus bolas ensalivadas prefirió expulsar del juego y de Venezuela. Al experto en tirar basura a sus interlocutores, esta vez le salió el tiro por la culata.

Ramos, más que jugador resultó la Dama de las Camelias en ese deporte que domina mejor que el periodismo, interpretando con dramatismo al nivel de primera actriz el papel de mancillado en sus derechos humanos por lo que el llama el autoritarismo de la dictadura venezolana.

Nicolás Maduro no es un Miguel Cabrera, ganador de la triple corona (impulsadas, bateo y jonrones), pero sí sabe reconocer la estridencia del enviado de Trump y lo mandó a volar. Con la solidaridad del presidente jonronero, Ramos regresa a Estados Unidos para lamerse las heridas de una entrevista que él mismo saboteó.

 

Para evitar al cañonero, mejor regalar el pasaporte

Con una consulta a modo, la 4T recibió la base por bola para dar bandera verde a la operación de la termoeléctrica en Huexca, Morelos. Se trataba de un juego peligroso, pero la astucia del Gobierno de México, que no quiso dar el batazo oportuno con el riesgo de poncharse, optó por avanzar la opción energética mediante el tradicional método de un sondeo sui géneris, en el mejor estilo de medir el pulso de la opinión pública con encuestas sin metodología estadística científica y así permitirle a la federación un pasaporte que dé fin a la controversia y de nuevo salirse con la suya.

En los albores del primer inning el juego empieza divertido, esperemos el desenlace de estas historias en el campo donde cualquier cosa puede pasar.

Autor: Mario Ortiz Murillo

Por vocación sociólogo, de placer periodista. Soy un adicto enfermizo a las buenas y malas películas, especialmente las de culto (para mí). Me considero plural y lucho, desde mi humilde tribuna, en el aula y en la prensa por promover la tolerancia. Fiel seguidor de los Pumas, el mejor equipo de México y de la mejor institución del mundo, la UNAM. Aunque mi verdadera pasión no está en el deporte de las patadas sino en los batazos y las atrapadas. El rey de los deportes, según mi filosofía, debería convertirse en el deporte nacional y mundial por decreto de la ONU. Cuando esto ocurra, prometo jubilarme y dedicarme a bolear zapatos y arreglar bicis.


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