Sumar y no dividir

Tula necesita toda la ayuda que sea posible, lo que no necesita es a oportunistas que solamente quieran tomarse la foto para lucrar con la tragedia ajena.

Opiniones en todos los sentidos ha vertido gente de todos lados sobre lo ocurrido el 6 y 7 de septiembre en Tula, en donde decenas de calles del primer cuadro se inundaron como consecuencia del desbordamiento del río Tula y miles de tulenses tuvieron afectaciones en sus hogares, negocios u oficinas, y en muchos casos perdieron todo.

Tenemos muy claro que ahora es tiempo de sumar, de opinar pero buscando soluciones, sin perder de vista que se debe investigar y, en su caso, sancionar a los responsables. No podemos quedarnos que fue un “fenómeno natural” y que contra la madre naturaleza no hay nada que hacer.

Se robustece la versión de que el mal nos llegó desde Conagua. Se ha dicho que en un momento dado los responsables estaban ante la disyuntiva de inundar a la CDMX con sus propias aguas negras más las de las intensas lluvias, o dejar venir el caudal que nos llegó a esta zona con las consecuencias por todos conocidas. Resulta ocioso preguntar cuál fue su decisión.

Hay quien pretende echar la culpa de semejante inundación al hecho de no haber dejado terminar los trabajos de ampliación y revestimiento del río en su paso por Tula desde Cd. Cruz  Azul, tarea que significaba talar cientos de árboles. Cierto: la obra no se terminó ante la justificada oposición de la gente, pero sin ser expertos nos queda claro que aún y con estas tareas que dañan todavía más a nuestra contaminada región, la cantidad de agua que nos mandaron de la Ciudad de México, más la de las presas de Tepeji y del Estado de México, no hubieran evitado la catástrofe.

Insistimos en que no debemos quitar la mirada del TEO (Túnel Emisor Oriente), inaugurado hace ya casi dos años por Andrés Manuel López Obrador, con la presencia, entre otros invitados, de los gobernadores del Edomex e Hidalgo, además de la jefa de Gobierno de la CDMX.

Desde entonces y antes, y de acuerdo a la opinión de estudiosos, este enorme túnel que permite desalojar millones de litros de agua negra y de lluvia de toda la zona metropolitana, resolvía el problema allá y lo creaba aquí. Claro, sumado a las fuertes lluvias que han caído.

No son pocas las voces que se han manifestado y actuado. Desde los que apenas y se ensucian los zapatos y piden de inmediato la foto para lucirla en los medios de comunicación, hasta decenas de mujeres y hombres que desde al principio se han sumado a ayudar con dinero, con maquinaria, con vehículos, personalmente, con alimentos, etcétera, y sin pedir o esperar cuando menos un “gracias”.

Acerca del tema. El alcalde Badillo, además de insistir en que nunca fue informado, se le ha visto varias veces en la zona siniestrada, en múltiples reuniones con el gobernador, ha visitado el Senado y a los diputados federales para buscar apoyo. Está claro que las posibilidades económicas del municipio no son muchas ni mucho menos suficientes para un evento de esta magnitud.

El gobernador Fayad también ha atendido la emergencia. Muestra de ello es que él cayó al agua cuando la lancha en que verificaba la magnitud de la inundación se volcó. De tiempo completo estuvo en Tula el secretario de Gobierno, Simón Vargas. No sabemos si Omar Fayad ya habló y obtuvo algún compromiso importante con el presidente López Obrador, ojalá así fuera.

Aquí ha estado el diputado federal Cuauhtémoc Ochoa atendiendo sobre todo la conflagración en el tianguis, zona dañada al cien por ciento y que da trabajo a más de 200 familias de Tula y sus alrededores. Se sabe que ha enviado equipo y ofreció donar su primer salario como legislador federal.

Al diputado local Octavio Magaña también se le ha visto, lo mismo en el tianguis que en el andador Quetzalcóatl, de donde es vecino. Además, ya subió en la tribuna del estado una propuesta para punto de acuerdo y que se atienda no solamente el tema de la inundación, sino también el de la contaminación que provoca el mismo río Tula. Bien, ahora debe insistir para obtener resultados.

De mencionar también es el pronunciamiento que hizo en San Lázaro la diputada hidalguense Carolina Viggiano, quien pidió una partida especial del presupuesto federal calculada en 9 mil millones de pesos para atender “la infraestructura dañada y ayudar a las familias que han perdido todo”. “Tula nos necesita y no los dejaré solos”, aseveró la política hidalguense.

Está claro que Tula necesita del apoyo del gobierno federal, las pérdidas son incalculables -además de los lamentables decesos ocurridos en el IMSS-. Se habla de una demanda colectiva. No es mala idea elaborar un documento respaldado con una buena cantidad de firmas para dirigirlo a los diputados federales y exigir la construcción de  una política pública que le permita a Tula levantarse.

Sumar opiniones y voluntades es importante, pero en este escenario no falta quien en nada apoya y todo critica. Casi siempre esa saña se acompaña del tufo partidista. Se burlan de las propuestas, descalifican la ayuda, “porque lo que busca es otro hueso” o “y qué le agradecen si es su obligación”.

A final de cuentas debe caber la prudencia ante este tipo de descalificaciones. Toda ayuda es valiosa; igual las gestiones para conseguirla. Reconocer al que donó o gestionó un colchón o hasta una lata de sardina, como a quien se preocupa por conseguir un presupuesto que reactive la economía local.

Y al final, tal vez lo más importante: hacer lo necesario para que nunca más ocurra un evento de esta naturaleza y que al o a los responsables, se les aplique la ley con rigor.

Y si evitar un caudal de tal magnitud no fuera humanamente posible, que el llamado de alerta sea a tiempo, oportuno y por los conductos más apropiados. “Avisamos por las redes sociales”, se justificó la directora nacional de Protección Civil. Esto no puede volver a ocurrir.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero… Entre nos.

Autor: José Guadalupe Rodríguez Cruz

*Egresado de la UNAM como licenciado en Derecho y Diplomado por el Instituto de Administración Pública de Querétaro y por la Universidad Iberoamericana en Políticas Públicas. *Regidor Municipal en Tula, Secretario Municipal de Tula, Diputado local en la LVII y LIX Legislaturas en el estado de Hidalgo y Presidente Municipal Constitucional de Tula 2000-2003. *Autor del libro “Desde el Congreso Hidalguense” y coautor del libro “Tula... su Historia” *Director y fundador del periódico bisemanario “Nueva Imagen de Hidalgo”, que desde 1988 se pública en Tula, Hgo.


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