El riesgo de confundir popularidad con capacidad para gobernar

La historia política demuestra que los gobiernos comienzan a deteriorarse cuando el culto a la personalidad sustituye al mérito. Y cuando la fama desplaza a la capacidad, quienes terminan pagando la factura no son los partidos ni los candidatos. Es la sociedad. Por el bien de Hidalgo, ojalá que Morena no se equivoque.

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