Voten libres... pero hay plan B

El Congreso puede volver a discutir el tema, corregirlo, replantearlo o presentar otra propuesta si esta no prospera, para eso está la política y las mayorías, pero quizá antes de sacar el plan B habría que recordarle al diputado Miguel Ángel Moreno que también podría escuchar qué están diciendo los propios municipios.

La reforma que permitiría a los presidentes municipales firmar determinados contratos sin pedir antes autorización al Cabildo salió del Congreso con los votos suficientes y ahora está recorriendo los 84 ayuntamientos, como corresponde, tratándose de una modificación constitucional; hasta ahí, todo conforme a lo esperado. Lo interesante empezó cuando los municipios comenzaron a votar y la cuenta, al menos por ahora, no está saliendo precisamente como algunos esperaban, empezando por el diputado Miguel Ángel Moreno, quien reconoce que van 15 Cabildos en contra y 13 a favor, aunque todavía faltan muchos por pronunciarse y las cifras no son definitivas.

Y eso tiene su encanto político porque entre los que han dicho que no, aparecen municipios gobernados por la alianza política que Morena encabezó en 2024 como Alfajayucan, Atitalaquia, San Salvador, Huasca, Emiliano Zapata, Acaxochitlán, Epazoyucan y Jaltocán. Es decir, el rechazo no cabe en la clásica “la oposición está bloqueando todo”. Hay Cabildos del mismo movimiento que simplemente no están convencidos de soltar una facultad que hoy tienen para revisar determinados contratos antes de que los firme el alcalde. Y pues ni modo, también eso es gobernar con pluralidad.

Miguel Moreno ha insistido en que se respetará la decisión de los ayuntamientos y que no existen presiones para que voten a favor, hasta ahí, muy demócrata. Pero la joya llegó cuando soltó que ya existe un “plan B” trabajado incluso con la dirigencia de Morena por si la reforma no consigue el respaldo de al menos 43 municipios. Uno escucha eso y la escena se vuelve curiosa, por decir lo menos. Por un lado se les dice a los Cabildos que voten con absoluta libertad y, por el otro, ya hay una alternativa guardada en el cajón por si demasiados utilizan esa libertad para votar por el no.

El Congreso puede volver a discutir el tema, corregirlo, replantearlo o presentar otra propuesta si ésta no prospera, para eso está la política y las mayorías, pero quizá antes de sacar el plan B habría que recordarle al diputado que también podría escuchar qué están diciendo los propios municipios. Más de 60 regidores y síndicos se pronunciaron desde días atrás contra la reforma porque consideran que reduce su intervención en decisiones que pueden comprometer los recursos municipales. Tal vez algunos exageran e incluso buscan sacar provecho político de la coyuntura, tal vez otros tengan buenos argumentos, pero cuando una reforma como esta termina generando este ruido, se le debe poner atención.

Todavía puede pasar cualquier cosa porque falta buena parte de los municipios y la reforma perfectamente podría alcanzar los apoyos necesarios, pero si al final no los consigue, no sería una tragedia legislativa, sino simplemente una decisión del propio constituyente local, donde los ayuntamientos también tienen voz. Lo curioso sería que después de repetir que los Cabildos son libres para decidir, el verdadero problema termine siendo que algunos decidieron con demasiada libertad.