Zempoala ya no es aquel municipio de su cabecera y sus comunidades. Hoy conviven ahí dos realidades: la tradicional y la de una zona de fraccionamientos que creció alrededor de Pachuca con problemas de urbanización severos. El propio alcalde Sinuhé Ramírez ha reconocido varios de esos pendientes y por ello el ayuntamiento ha mantenido trabajos de proximidad social tratando de mitigar los problemas. Con esto vemos que no es un lugar fácil de gobernar.
Pero justamente por eso llama la atención que una buena parte de la energía política de la administración municipal termine consumida en conflictos internos. El pleito entre Sinuhé y la síndica hacendaria Guadalupe Gutiérrez ya rebasó hace tiempo la discusión de Cabildo y llegó al Tribunal Electoral, que incluso amonestó públicamente al alcalde por el incumplimiento de una sentencia relacionada con solicitudes de información sobre ingresos, egresos, adquisiciones y obra pública. El fondo jurídico seguirá su camino y cada parte defenderá sus razones, pero con esto, políticamente se puede hablar de poco oficio para procesar las diferencias antes de que exploten.
Un presidente municipal debe construir acuerdos con un Cabildo donde, por definición y salud democrática, no todos van a pensar igual. La síndica no llegó ahí contratada por el alcalde y tampoco tiene la obligación de acompañarlo en todo, tiene responsabilidades propias y fue electa como parte del ayuntamiento. Eso hace todavía más importante saber discutir para construir y no para crear una guerra interna. Al final, al ciudadano de Zempoala no le interesa conocer el ganador del último round político, prefiere que el ayuntamiento al que contrató le solucione sus problemas.
Y bajo todo este contexto aparece en el horizonte el 2027. La legislación todavía permite que los alcaldes actualmente en funciones puedan buscar su reelección en el próximo proceso, además de que cualquier presidente municipal puede naturalmente tener otros proyectos políticos. Si Sinuhé quiere volver a aparecer en una boleta, para el mismo cargo o para otro, su mejor carta será el haber dado resultados, no el haber ganado la grilla política de su asamblea. Si fuese el caso, todavía tiene tiempo para llegar a la elección hablando de problemas resueltos en un municipio que creció demográfica y urbanamente a un ritmo inusual.
Esto termina siendo importante porque en política puedes ganar un pleito perdiendo. Sinuhé puede tener razón en una parte del conflicto, la síndica en otra y los tribunales terminarán decidiendo lo que corresponda, pero la evaluación política será menos elaborada pero más dura. Si quiere construir futuro, le conviene que cuando llegue el 2027 en Zempoala se hable más de los problemas que resolvió que de los que creó.





