2027, el gran muro

2027 no será solamente una competencia por presidencias municipales, diputaciones y toros, también será un examen sobre la verdadera fuerza de cada partido. El muro estará ahí para todos y quizá esa sea la parte más interesante de la elección, porque la ciudadanía será la que decida por fin, quién sigue y quien se va.

Para los partidos políticos de Hidalgo, la elección de 2027 no será una parada más en el camino, sino un muro que cada uno tendrá que superar con herramientas distintas. En la boleta podrían aparecer doce fuerzas, ocho nacionales y cuatro locales, algunas con estructuras consolidadas, otras todavía buscando quién les ponga rostro en el estado y varias tratando de demostrar que siguen teniendo una razón para existir. Doce partidos suenan a una enorme pluralidad, aunque cuando llegue el momento de contar los votos sabremos cuántos eran realmente opciones políticas y cuántos sólo una anécdota más.

 

Para Morena, la prueba será conservar una posición importante pero compleja. En 2024, el partido guinda y su coalición con Nueva Alianza Hidalgo conquistó los 18 distritos locales y ganó buena parte de los municipios, de manera que en 2027 deberá demostrar que sus gobiernos locales, sus legisladores y su estructura lograron mantener la confianza ciudadana.

 

Del otro lado, PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, PT, Verde, Nueva Alianza Hidalgo en solitario y PRDH llegarán con sus propios retos, pero con la obligación de ser más competitivos. Tendrán que ganar más municipios, luchar por las diputaciones locales y aumentar su votación, no sólo por orgullo partidista, sino porque de esos resultados dependerán su peso político y los recursos públicos que recibirán después.

 

El muro será todavía más alto para Encuentro Solidario Hidalgo, Espacio Hidalgo, Somos México y PAZ. Los dos primeros se jugarán su existencia, mientras los partidos nacionales recién llegados necesitarán votos para no quedarse sin financiamiento y comenzar a construir una presencia que hoy no existe en el estado. Por eso tendrán que obtener el umbral mínimo de votos, reto que puede convertirse en una montaña cuando no hay estructura ni identidad partidista local.

 

Así que 2027 no será solamente una competencia por presidencias municipales, diputaciones y toros, también será un examen sobre la verdadera fuerza de cada partido. El muro estará ahí para todos y quizá esa sea la parte más interesante de la elección, porque la ciudadanía será la que decida por fin, quién sigue y quien se va.