Normalmente, el Juego de Estrellas se celebra a la mitad de la temporada y convoca a los peloteros que están teniendo mejor año. Este 2026 no fue así.
Luego del fiasco del año pasado, en el que la lluvia retrasó un día el juego y este se tuvo que disputar a siete entradas ante un puñado de aficionados, se buscó evitar un nuevo problema climático.
Para tratar de ganarle a la lluvia, el juego se atrasó hasta las dos terceras partes de la campaña, sin tomar en cuenta que entonces se empalmaría con el Mundial de Fútbol.
La votación para elegir a los jugadores solamente duró una semana y muchos fanáticos ni se enteraron de que podían participar.
En otro de sus múltiples desaciertos, los jerarcas de la Liga Mexicana volvieron a programar un enfrentamiento entre mexicanos contra extranjeros. En una liga que ha priorizado a los extranjeros —este año con 18— es muy difícil conformar un orden al bat con mexicanos, y más si algunos, como Alan Trejo, declinan acudir.
Ya en el colmo del choteo, la selección mexicana tuvo que recurrir a tres cubanos nacionalizados mexicanos: Alberth Lara, Henry Urrutia y Mikael Serrano.
El juego
Ya en el terreno deportivo, hubo un buen espectáculo, con los extranjeros imponiéndose por 5-3, con Robinson Canó como el más valioso al conectar tres imparables, uno de ellos de cuatro esquinas.
Ganó Kurt Heyer y perdió Gabriel Ponce.
La asistencia en el Palacio Sultán estuvo cerca del lleno, con 22 mil 78 asistentes.
En el derby de cuadrangulares, se impuso el Samurai Alex Mejía sobre Gabriel Cancel, quien marcha como líder en esa especialidad.
El juego del año próximo se llevará a cabo en el Suva, el nuevo estadio de Oaxaca.
Por: Jorge Carrasco V.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.





