6 de junio… la noche de un día difícil

Cada día somos testigos de cómo aumenta la violencia en estas elecciones, desde ataques el INE o muertes de candidatos, y no contribuye a la paz el miedo de Morena a perder el Poder Legislativo.

El 6 de junio tendrá lugar la elección más grande que haya habido en el país y lo que se ve es que a Morena no le irá muy bien, con lo que se abren puertas que están avisadas, sobre todo por lo que hizo este partido cuando sus candidatos fueron rechazados por el INE, asunto en el que se involucró el mismo presidente de la República con descalificaciones muy fuertes contra el árbitro electoral, incluido el tribunal federal en la materia, a los que amenazó con reinventar, suponemos con más entendimiento a la idea presidencial.

 

NOCHE TORMENTOSA EL 6 DE JUNIO 

Si los resultados no son buenos para Morena y provocan que el Poder Legislativo sea de la oposición, se puede dar una noche del 6 de junio en que se desconozca la decisión ciudadana y se descalifique el proceso electoral, polémica que acabaría en los tribunales simplemente por la sospecha mínima que se tenga.

Desde luego, se recrudecerían los ataques contra el INE y sus consejeros, y ni se diga contra el tribunal electoral. Porque perder el Legislativo sería un frenón al proyecto presidencial y un fortalecimiento de organismos y políticas públicas desdeñadas por ser parte de un pasado calificado como corrupto en general, sin más argumentos que el juicio personal  del Poder Ejecutivo.

De suyo las campañas en gran parte del país han sido ríspidas y en muchos casos han llegado a la violencia, con asesinatos de candidatos por la polarización social en que, o somos guindas, y con ello honestos y transformadores, o si se es de otro color se les considera neoliberales, fifís, conservadores y casi traidores a la patria.

No somos un pueblo unido porque la unidad no es preocupación gubernamental, por el contrario: somos un pueblo enfrentado y peleado porque aquí y ahora no existe tolerancia y se está con el gobierno o contra él, en un extraño razonamiento donde no caben el diálogo y la exposición de ideas, sino la exigencia de fe ciega llegando a lo irracional.

Por todo ello, la noche del 6 de junio va a ser muy larga y, por desgracia, si no cambian las formas de ver y ejercer el poder, será muy dolorosa, porque puede ser el último golpe de demolición a un país que se ha mostrado unido cuando las causas valen la pena.

No será raro empezar a oír denuncias de fraude, de ilegalidad y de elecciones inválidas si no favorecen a Morena. A lo mejor, como en los mejores tiempos, hasta ponen plantones en las principales avenidas, frente al INE o frente al tribunal electoral, con las consabidas golpizas a los organismos electorales y en una de esas hasta exigen que se declaren nulas las elecciones, nomás porque sí.

Todo puede ser… por eso, y como el mejor muro contra esas locuras, usted tiene la medicina que es ejercer el voto, para que sea nuestra voluntad la que se imponga, porque todos dicen que el que manda es el pueblo. Vamos a ver si es cierto.


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