A pesar de la muerte de Nemesio Rubén Oseguera -ocurrida al ser detenido el pasado 12 de febrero por el Ejército Nacional y con el apoyo de fuerzas extranjeras- parece todavía lejana la fecha en que el gobierno y, sobre todo, la población en México podamos decir que el problema de la inseguridad y de la violencia ha terminado.
Sin duda, la detención y muerte de “El Mencho” se llevó los titulares por varios días en medios de comunicación no sólo nacionales, sino, también, extranjeros y hasta hoy siguen comentando del escenario, de las condiciones en las que ocurrió el tiroteo con las fuerzas federales del gobierno.
Muerto este personaje, la preocupación ahora es saber qué es lo que puede ocurrir en nuestro país, pues se conoce del poder que había alcanzado el Cártel Jalisco Nueva Generación, organización criminal de la cual él era el líder. Y que hoy en día es un grupo tan poderoso que se tiene que dar por hecho que su existencia no termina junto con la de su creador.
La preocupación se acrecienta cuando nuestro país será sede de un evento de trascendencia internacional. El Mundial de Futbol se apertura en México, y Guadalajara es uno de los tres escenarios. Hoy, la capital de Jalisco es precisamente uno de los puntos más complicados por la presencia del CJNG, que es -además- la tierra del tristemente célebre “El Mencho”.
Dentro de las múltiples opiniones en todos los sentidos por lo que hoy ocurre en México, nos llama la atención el mensaje del cardenal de Guadalajara, que el domingo reciente desde la catedral pidió a las autoridades que dieran a conocer su plan para detener ya el crecimiento de las organizaciones criminales en sus nexos con el gobierno en todos sus niveles.
Es aquí, precisamente, la clave del clima de inseguridad que hoy se vive en nuestro país. La corrupción de las autoridades a nivel federal, estatal y municipal ha permitido el incontrolable crecimiento del crimen organizado en delitos como el robo de combustible, secuestro, cobro de piso, tráfico de drogas, entre los más reiterados.
En su mensaje dominical, Francisco Robles Ortega anticipó acertadamente que el problema de la delincuencia organizada envuelta en las estructuras del gobierno no termina con el abatimiento del líder criminal. Él propone que las autoridades tengan un plan para desarticular poco a poco, pero definitivamente, a la delincuencia incrustada en todos los órdenes de gobierno.
Sin duda, el prelado sabe bien lo que está diciendo. No hay temor a error, la alta incidencia delincuencial en México encuentra su punto de arranque en las corruptas autoridades encargadas de combatirla. Y la solución debe imponerse y practicarse desde el más alto nivel del gobierno federal. Adiós para siempre a los “abrazos no balazos”.
Dice saber Robles Ortega de municipios en donde los alcaldes están obligados a dar una cuota al crimen organizado. Y en este sentido, pero a la inversa, no pocos alcaldes llegaron a esa posición gracias a la ayuda económica de los malosos, que hoy no hacen más que recuperar “sus inversiones” con todo y réditos.
A nivel estatal se ha insistido en casos como el del gobernador de Michoacán, el de Tamaulipas y de Sinaloa, para no abundar más. Respecto al nivel municipal se ha insistido que en muchos de los más de 2 mil en el país, las autoridades han sido impuestas por los propios criminales.
De manera tal que el camino a recorrer para un México en paz es todavía muy largo, esperamos que la muerte de “El Mencho” sea el principio de una paz que todos los mexicanos anhelamos. Que así sea.
Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero…Entre nos.
Por: José Guadalupe Rodríguez Cruz
*Egresado de la UNAM como licenciado en Derecho y Diplomado por el Instituto de Administración Pública de Querétaro y por la Universidad Iberoamericana en Políticas Públicas. *Regidor Municipal en Tula, Secretario Municipal de Tula, Diputado local en la LVII y LIX Legislaturas en el estado de Hidalgo y Presidente Municipal Constitucional de Tula 2000-2003. *Autor del libro “Desde el Congreso Hidalguense” y coautor del libro “Tula... su Historia” *Director y fundador del periódico bisemanario “Nueva Imagen de Hidalgo”, que desde 1988 se pública en Tula, Hgo.





