La inexperiencia política

La política no castiga las aspiraciones, castiga la torpeza y esa no está en querer, sino en querer demasiado pronto, demasiado obvio y con muy poco que presumir.

Hay quienes llegan a la política y, a los pocos meses, creen que descubrieron el hilo negro. Caminan dos colonias, suben tres fotos, saludan en un evento, se rodean de porras y de pronto ya se sienten estrategas y hasta expertos en marketing. Como si la política fuera solamente moverse, decir: “gusto saludarte”, tomarse la foto abrazando con los ojos cerrados y dejar que el rumor haga lo suyo. El problema es que no todo movimiento es operación, a veces sólo es ansiedad.

La política, aunque muchos la traten como ocurrencia, sigue siendo un oficio que pocos dominan. Tiene tiempos, códigos, formas, silencios, lecturas y consecuencias. No basta con querer estar en la conversación, hay que saber para qué se entra y qué costo tiene. Y es que una cosa es construir presencia y otra muy distinta es andar dejando huellas de desesperación; la diferencia es enorme.

El tema viene al caso por ciertas señales que han circulado en la conversación política local de algunos actores políticos como el diputado Miguel Moreno, y sus posibles movimientos rumbo a 2027. Lo importante no es un episodio en particular, sino la forma en que algunos perfiles parecen querer entrar demasiado pronto en la lógica del posicionamiento, aun cuando todavía tienen pendiente consolidar resultados desde el cargo que hoy ocupan.

Ahí aparece la impericia. No necesariamente por aspirar, porque eso es legítimo, sino cuando el movimiento se nota más que el resultado; cuando anteponen la promoción a la función; cuando el cargo actual parece usarse como escalón antes de haber demostrado para qué sirvió.

Rumbo a 2027, muchos van a cometer el error de confundir ruido con fuerza política y redes sociales con respaldo ciudadano. Las elecciones municipales despiertan pasiones, grupos, acuerdos, traiciones y entusiasmos anticipados, pero, justamente por eso, se reitera que moverse antes exige más oficio, no menos. Quien se adelanta sin estrategia puede ganar reflectores un día, pero también puede quemarse mucho antes de que empiece la verdadera competencia.

La política no castiga las aspiraciones, castiga la torpeza y esa no está en querer, sino en querer demasiado pronto, demasiado obvio y con muy poco que presumir. Por eso antes de preguntar quién quiere una candidatura en 2027, habría que preguntar quién ya justificó el cargo que tiene hoy.

Recordemos que en política, como en la vida, nada delata más la inexperiencia que querer subir al siguiente piso cuando todavía no se termina de conocer el primero.






Un comentario sobre «La inexperiencia política»

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