Amaya y Michelle llegaron al mundo a las 29 semanas de gestación y desde sus primeros minutos de vida enfrentaron una batalla por sobrevivir. Las gemelas permanecieron cerca de dos meses en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) del Hospital General "Columba Rivera Osorio" del ISSSTE en Pachuca, donde recibieron atención especializada y se convirtieron en las primeras beneficiarias de la entrega oficial de pulpos tejidos a crochet como parte de la llamada “pulpoterapia”.
Sus padres, Micaela Sierra Robles y Antonino Robles Alvarado, originarios de Huejutla, dejaron su hogar en la Huasteca hidalguense para permanecer junto a sus hijas durante la hospitalización.
La familia rentó un cuarto en Pachuca para acompañarlas durante el tratamiento. Michelle, una de las gemelas, sufrió dos paros cardíacos en sus primeros días de vida, lo que complicó aún más su estado de salud.
Tras semanas de atención médica y cuidados especializados, ambas lograron estabilizarse y recibieron el alta médica.
"Pasaron por muchos cablecitos y muchas agujitas. Cuando terminaba la visita les colocábamos el pulpito en su pancita y con los tentáculos ellas se calmaban; era como si se sintieran en casa", relató Micaela Sierra Robles.

¿Qué es la “pulpoterapia”?
Durante la presentación del programa se informó que el hospital reunió 400 pulpos tejidos a crochet mediante una campaña de donación impulsada por voluntarios.
La neonatóloga Daniela Solís Hernández explicó que, aunque popularmente se conoce como "pulpoterapia", se trata de una intervención no farmacológica basada en evidencia científica y con estrictos protocolos de bioseguridad para su uso en unidades de cuidados intensivos neonatales.
Indicó que esta práctica nació en Dinamarca en 2013, como parte del Octo Project, iniciativa que posteriormente se extendió a diversos países tras documentarse sus beneficios en recién nacidos prematuros.
Simulan el cordón umbilical para reducir el estrés
La especialista explicó que el cuerpo suave del pulpo recrea el ambiente protector del útero materno y que sus tentáculos simulan el cordón umbilical, lo que brinda una sensación de seguridad a los bebés.
Además, al sujetar los tentáculos, los recién nacidos activan su reflejo natural de prensión, disminuyendo la manipulación de sondas y otros dispositivos médicos.
Entre los beneficios observados se encuentran una menor respuesta al dolor y al ruido, mayor estabilidad de la frecuencia cardiaca y de la saturación de oxígeno, menos episodios de llanto y un mejor aprovechamiento de la energía para favorecer el aumento de peso.
La especialista señaló que investigaciones realizadas en Europa e Irak respaldan la eficacia de esta práctica en recién nacidos prematuros.
Asimismo, explicó que los pulpos deben elaborarse con hilo 100 por ciento de algodón, relleno de fibra sintética apta para esterilización y sin piezas removibles, además de ser lavados y esterilizados antes de ingresar a las incubadoras.
Finalmente, Daniela Solís Hernández enfatizó que la pulpoterapia no sustituye el contacto entre madres, padres e hijos.
"Ningún objeto reemplazará el abrazo de mamá o papá", afirmó, al recordar que el método canguro —el contacto piel con piel entre el recién nacido y sus padres— continúa siendo la intervención más importante para favorecer la recuperación de los bebés prematuros.






