¿A quién beneficia la alianza PRI, PRD, PAN?

Si la alianza “Va por México” hubiera surgido de las bases, en lugar de la voluntad de los dirigentes de los partidos, llevaría ya un alto sentido de victoria.

Se supone que por la finalidad y causa de existir de los partidos políticos el gran beneficiado debe ser el pueblo, los ciudadanos, las familias, usted y yo, porque si los beneficiados resultan grupos o personajes, entonces la alianza entre estos tres partidos no tiene sentido social sino de ganancia de poder y lo que de él deriva para unos cuantos, que en nombre de la ciudadanía y con banderas legítimas, estarían usando el sentir popular para sus causas particulares.

La alianza, sobre todo la que se da en las elecciones federales de diputados, encuentra razones de peso y valederas por la forma en que se ejerce el poder federal en nuestro país y, que en opinión de muchos, no es la mejor, por lo que se ve de abusos y por la carencia de una barrera para decisiones que han lastimado, aparte de instituciones que nos dan sentido de nación, a mucha ciudadanía en sus derechos básicos de salud y bienestar, como individuos y como familias.

Particularmente, el Poder Legislativo federal ha resultado, por lo que se ve, una comparsa sin voz ni voto responsable para muchas medidas que, teniendo como requisito su aprobación, han pasado por San Lázaro sin que les toquen una coma, en lo que es su intención, en una actitud que ha sido muy cuestionada.

La opinión generalizada es que si hubiera una Cámara de Diputados fuerte e independiente, se lograrían los equilibrios de poder, que le hacen falta al país, para decisiones que realmente beneficien a todos.

A lo mejor, lo que faltó es que esta decisión de los tres partidos surgiera de las bases, porque entonces llevarían ya un alto sentido de victoria. El haber nacido de la voluntad de los tres dirigentes nacionales habla, en la mejor de las acepciones, de líderes sensibles a la situación nacional y que surge de lo que todo mundo puede ver y, que si en verdad, lo que busca es hacer del Poder Legislativo un muro que frene abusos y ocurrencias, se debe considerar un acierto en su origen y finalidad.

Ahora que, el verdadero problema viene en la repartición de distritos, no tanto en cuanto a los partidos, que se sabe 61 encabezaría el PAN, mientras que el PRI pondría candidatos en 53 y el PRD en 44, todo de acuerdo a la realidad que tienen en este momento los partidos, sino en cada instituto político para proponer candidatos.

Esto quiere decir que, de 300 distritos electorales federales en México irían en alianza en 158 y quedarían 142 donde cada partido pondría a sus candidatos.

 

EN HIDALGO

Se tienen que elegir 7 diputados federales en esta alianza “Va por México”, sin que hasta el momento se haya dejado claro cómo queda la repartición de distritos, que por lo que son los partidos, en este momento el PRI lleva mano.

 

DIPUTADOS LOCALES

El 6 de junio del año que viene, aparte de 7 diputados federales, se tienen que elegir 18 diputados locales de mayoría, esto es por votación, y 12 se eligen de manera indirecta y que se reparten los partidos, en razón de la votación que tengan.

Se supone que la intención es ganar el mayor número de diputados en Hidalgo y que esto fundamenta la alianza que ya se tiene entre los tres partidos de “Va por México”, con la decisión de que el PRI encabece la alianza en 7 distritos: Actopan, Apan, Tulancingo, Pachuca Oriente y Pachuca Poniente, Tepeapulco y Villas del Álamo, y va solo sin alianza en San Felipe Orizatlán y Zacualtipán. En total, se encabeza con candidato tricolor 9 distritos de 18 posibles.

El PAN pondrá candidato de la alianza en Ixmiquilpan, Huichapan y Tepeji del Río.

El PRD en Zimapán, Metepec y Tula de Allende.

El PESH en Huejutla, Mixquiahuala y Tizayuca.

En nuestro estado la alianza no se veía muy urgente para el PRI, porque tiene argumentos de peso para entrar a la lucha solo. Debió contar, y mucho, la decisión del PRI nacional.

 

LAS DUDAS

Si la alianza tiene fuertes razones para el Congreso federal, no se ve tanta urgencia para la elección del Congreso local y, es ahí, donde radican dudas que se han manifestado.

La parte más difícil es la de la elección de candidatos, en donde hay nombres que son una garantía por lo que representan en obras y acciones en los cargos que desempeñan, pero empiezan a sonar nombres que más parecen cuotas a personajes de poder que acto de justicia partidista y no falta la apreciación de que algo, o mucho, hay de trabajo rumbo a la gubernatura de determinados personajes.

Sin embargo, como dijo César al cruzar el Rubicón: “La suerte está echada”.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.


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