Busca Actopan institucionalizar el programa piloto de alimentación

La alcaldesa Tatiana Ángeles recorre el municipio entregando personalmente las despensas y así corroborar de manera directa lo verídico de la situación y encausar gestiones para que se apersonen los integrantes del Programa Municipal de Salud.

La presidenta municipal de Actopan, Tatiana Ángeles Moreno, recorre el municipio entregando personalmente despensas a personas que viven en condiciones precarias. La visita le permite corroborar de manera directa lo verídico de la situación y así mismo encausa gestiones para que se apersonen los integrantes del Programa Municipal de Salud Pública, que incluye la Unidad Móvil, todo ello atendido directamente por el Sistema DIF.

El recorrido se realiza con vecinos y representantes de la colonia o comunidad para que, de esta forma, entre todos confirmen la existencia de los casos y de la ayuda entregada. De acuerdo a alcaldesa se buscará institucionalizar el programa para que se quede vigente aun cuando haya cambio de administración.

Los beneficiarios del Programa Piloto de Alimentación fueron registrados en un censo, que ha reportado más de 300 casos, uno de ellos es el de la señora “N”, señala el comunicado, quien es una persona adulta que vive en condiciones precarias y en total abandono por parte de sus hijos, quienes, de acuerdo a comentarios de vecinos, viven en buenas condiciones; uno en la misma colonia, otro en una distinta, pero en el mismo municipio. Hay un tercer hijo que vive más lejos, “en Los Cabos, él es el que vendrá en avión” lo dice llena de esperanza, mientras sus ojos reflejan tristeza. Sus manos se notan llenas de cenizas por intentar prender el fogón, ofrece disculpas por cómo recibe a las visitas, pero a su vez suelta una risa y dice “lo bueno que me encontraron con mi falda y no en plenas enaguas.”

Después de dejar a un lado lo que hace e invitar a las personas a pasar a su casa, no deja de agradecer por la ayuda que le es entregada y les llena de bendiciones por visitarle y llevarle cosas. Tomándoles de las manos, agradece el gesto que han tenido con ella, mientras repite “miren mi casa, aquí vivo, yo sola, aquí me dejaron mis hijos”. Porque, sí, tengo hijos, pero me vinieron a dejar aquí en esta casa. En ese momento se le cae el palo que ha acondicionado como bastón.

Los comentarios dejan ver sus necesidades, pues la falta de alimentos no es la única, ya que argumenta escuchar voces en la cabeza, acompañada de mareos, además de la dificultad para caminar, la cual es evidente. Su casa es obscura, no tiene por lo menos un foco, y a toda vista se nota que el aseo personal se realiza esporádicamente. Cocina en una estufa de dos parrillas y afuera cuenta con un pequeño fogón.

La señora “N” no es el único caso. Como ella, hay más personas que viven con alguna discapacidad y están en abandono por parte de los familiares, ya sea por falta de interés, de recursos o porque fueron a trabajar al extranjero prometiéndoles que las cosas mejorarían y que regresarían por ellos.


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