China, la comunista amiga

China comunista es la amiguita más querida del planeta, porque es un polo de negocios que gratifica a los que se le acercan, causando jugosos dividendos y permitiendo el crecimiento de sus economías. Ese es el caso concreto de Chile, que con la venta de cobre y hierro al gigante comunista ha creado un nicho de negocios increíble que se expande ahora a los yacimientos de litio chileno.

¿A quién le importa que China sea o no comunista? Sólo a los pendejos que no saben hacer negocios y que no reconocen una fuente de oportunidades cuando la tienen frente a sus narices, porque los que sí la reconocen, no les importa el color de las ideologías en el mundo del capital, sólo desean incrementar su riqueza, condición lógica del sistema capitalista que explica que lo mismo es positivo hacer negocios con la mafia que con los negros, como sucedió en plena era de discriminación racial en Estados Unidos.

Donald Trump le ha decretado una guerra de aranceles a la bestia roja, creyendo que con esto podrá contener el vertiginoso crecimiento de la producción china y de su capital financiero, cuestiones que son poco menos que un pedo en un huracán, porque el gigante comunista hoy ha hecho compatible el socialismo moderno, el que ve en la riqueza una fuente de redistribución de oportunidades de vida, por lo que Estados Unidos come mierda frente a China.

Las presiones de Trump a los países que comercian con China tienen límites en la medida en que los mercados chinos y la demanda de productos, así como sus inversiones se multiplican, por lo que las amenazas del presidente son una cuchilla de dos filos que puede clavarse en el propio corazón del Tío Sam, cosa nada extraña en un mundo global con ideas globales.

Son varios informes de la OCDE los que hablan del poderío económico chino y ya no nos extraña ver a alumnos de China estudiando en  universidades latinoamericanas, aprendiendo y registrando para su país cómo somos, nuestras fortalezas y debilidades, por lo que no nos puede extrañar que el gigante rojo, tarde o temprano -y todo apunta a que será temprano- desplazará del primer lugar a la economía yankee.

El gran dragón rojo se cierne sobre el planeta, estamos en el nacimiento de un nuevo imperio y es necesario aprender chino.

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.



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