Con uñas y dientes pelean el Congreso

SINVERGÜENZAS. Llegó el día de quitarse las máscaras en el Congreso de Hidalgo, pues algunos legisladores alados dejaron claro que no les importa la vida o la salud de sus propios compañeros, lo que a ellos les urge es recuperar el control que alguna vez tuvieron. Pero se les acabó su mina de oro.

Ahora sí, sin mostrar vergüenza alguna y con una desfachatez total, los diputados al servicio del Grupo Universidad sacaron uñas y dientes para intentar recuperar el control del Congreso que para desgracia de Hidalgo tuvieron durante un año, hasta que llegó María Luisa Pérez Perusquía y los puso lejos del timón del barco.

Lo que intentan ahora, con una ferocidad de mejores causas, es que el Tribunal Estatal Electoral, a través de juicios individuales de protección de los derechos político-electorales del ciudadano, anule el reglamento de sesiones no personales o virtuales. Dicen que con este tipo de sesiones “se les impide subir iniciativas a tribuna y pronunciarse en temas relevantes del estado”.

Y remataron muy a su estilo asegurando que la Junta de Gobierno antepone sus propios intereses y se beneficia de la pandemia, y por ello los derechos de los diputados y el Congreso son “pisoteados” por una cúpula facciosa.

Entre los demandantes están la siempre ocurrente y sencillita Corina Martínez, Jorge MayorgaDoralicia Martínez y Rafael Garnica. Todos con alas.

Vaya cinismo de las garzas, porque esta decisión fue tomada en última instancia por la voluntad de la mayoría de los diputados, que en sesión plenaria, en ese momento con 20 diputados (porque el suplente de José Antonio Hernández, hijo de Damián Sosa, hermano de Gerardo, no tuvo tiempo para tomar posesión) aprobaron las sesiones virtuales por medio del reglamento respectivo.

Pero ahora salen los del Grupo Universidad con que violan sus derechos para subir iniciativas y abordar temas importantes del estado, y en frases rencorosas descargan su enojo contra Pérez Perusquía, a quien por lo visto no le perdonan que los haya dejado sin el control del Congreso.

Las sesiones virtuales se acordaron para proteger la salud de los legisladores y personal del Congreso de posibles contagios, atendiendo los llamados tanto del gobierno de AMLO como de Omar Fayad para conservar la sana distancia y, en última instancia, apelando al sentido común de que nada es más importante que la vida y la salud. Y ahora salen con este dislate.

Dicen que quieren subir iniciativas, pero quienes reclaman no se distinguen por ser muy propositivos que digamos y más bien han dejado entrever la gran preocupación de servirle a su patrón con abusos en el presupuesto, estorbando siempre la marcha del estado y actos de prepotencia, como Corina Martínez que introduce a sus ayudantes aunque haya acuerdos de no hacerlo por el Covid-19.

Si no revocan el acuerdo y se mantienen las sesiones virtuales se estará apoyando la salud de los legisladores y frenando otro intento de abuso de este grupo de diputados, a los que sólo les preocupa ser serviciales al patrón en sus sueños de imponer autoridades en el relevo de alcaldes.

Las garzas se deben dar cuenta de que su momento ya pasó, que se despacharon como quisieron con el dinero público para ellos y para la Universidad del jefe, pero que ya hartaron con su actitud gandalla y abusiva.

El colmo es que no les interese la vida de sus compañeros diputados y exijan sesiones presenciales contraviniendo la instrucción presidencial y estatal de quedarse en casa.

Vaya cinismo de Corina, Baptista y compañía. Que los compre quien no los conozca.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.



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