De la ONU a Hidalgo

En Hidalgo, las réplicas de la marcha de la Generación Z venían precedidas por los grupos de choque político de la derecha que se encuentran hostilizando a la ciudadanía y al clima político interno, para desestabilizar al gobierno de Julio Menchaca.

Continúan las indagatorias sobre las implicaciones e implicados de la marcha de la Generación Z (GZ), que intentaron crear caos social e incertidumbre política contra el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y en las administraciones estatales de Morena, como lo que acontece en Hidalgo en torno al clímax de la revocación de mandato del gobernador Julio Menchaca.

En este trazo, la Comisión de Relatoría de la ONU le ha pedido al gobierno de la presidenta Sheinbaum Pardo que se investigue el evento para esclarecer el uso de la fuerza pública y salvaguardar las garantías de la ciudadanía en el marco de la libertad plena.

En este escenario, en Hidalgo, las réplicas que se presentaron de la marcha GZ venían precedidas por los grupos de choque político de la derecha que, desde hace meses, se encuentran hostilizando a la ciudadanía y al clima político interno, para desestabilizar al gobierno de Menchaca Salazar, en un claro intento de golpe político que presione al gobierno de alternancia y envíe un mensaje de que la violencia llegó para quedarse desde las huestes y fuerzas de la derecha.

En este trazo, lo que inició en los niveles de éxodo masivo de militantes y simpatizantes del PRIAN al gobierno de Julio Menchaca marcó, en primer lugar, un grado de hibridación, no deseable, en la mayoría de los casos en las estructuras gubernamentales, debido a que, en su mayoría, traían lógicas y prácticas de erosión política del antiguo régimen a las estructuras de la administración pública entrante. De igual manera, la amnistía que dio Menchaca Salazar creó un espacio proclive a la infiltración de servidores públicos de doble estándar o doble moral, los cuales no habían engrosado las filas del gobierno de alternancia para construir un proyecto del pueblo, sino una infiltración política.

El mismo líder del PRI Hidalgo, Marco Mendoza, meses antes, había reconocido a título de ironía y mofa al gobierno de Menchaca Salazar que “en Morena hay muchos que usan chaleco guinda, pero son del PRI”; declaración que no era propia de un representante del Congreso de Hidalgo porque marcaba estelas de sedición política en contra de la actual administración.

En los hechos, contingentes como Izquierda Unida, Grupo Universidad y Marea Rosa engrosaron las manifestaciones que entronizaron con la Generación Z y desplegaron banderas para activar la revocación de mandato en el recabo de firmas, las cuales, son un lunar en el desierto, debido a que el apoyo y capital político del gobernador Julio Menchaca Salazar sobrepasa cualquier tipo de suspicacia e interés de la derecha en Hidalgo.

En línea recta, las declaraciones de la senadora Carolina Viggiano en torno a que existió financiamiento que provenía de la malversación pública de la Estafa Siniestra a la candidatura de Julio Menchaca a la gubernatura y que no se ha tocado a Omar Fayad dentro de las pesquisas de corrupción, lo han dejado en plena impunidad, aludiendo al pacto político con el entonces gobierno obradorista.

Lo inquietante de las declaraciones de Viggiano Austria, en el marco de los grupos de choque político de la derecha, generaron la respuesta inmediata del encargado del despacho del Poder Judicial, Francisco Fernández Hasbun, quien solicitó la comparecencia de la senadora del PRI para esclarecer sus dichos y, desde luego, llegar a fondo en un arqueo probatorio judicial.

Las recomendaciones de la ONU se direccionan hacia todos los estados del país. Sin embargo, en Hidalgo, los protocolos de seguridad pública han sido eficientes y no han existido agresiones o conflictos con los manifestantes y se ha respetado su integridad y derechos.

En esta atmósfera, se ha detectado desde el gobierno federal que ha existido un montaje en la marcha GZ, donde personeros que nada tenían que hacer allí, como Vicente Fox, instigaron una reacción armada y disfrazada con grupos de choque que se hicieron pasar por sociedad civil, pero que en los hechos, son apéndices de la derecha.

Alejandro Moreno, líder perpetuo del PRI, ha salido, ahora, al golpeteo político con la arenga que pondrá abogados a la disposición de las personas que fueron detenidas por seguridad pública, muchos de ellos, encapuchados que agredieron a los cuerpos policiacos.

El modus operandi de los grupos de choque de la derecha y sus expresiones partidistas del PRIAN+GU y MC ya han sido detectados por las autoridades de Hidalgo y, en apego a la ley, serán ampliamente investigados por las autoridades de procuración e impartición de justicia, que se encuentran develando estos ataques, hostilidades y violencia que han desatado.