Un verdadero fiasco han resultado las movilizaciones de los grupos de choque político en el país, al grado que, en Hidalgo, las fotos tomadas por drones, mis únicos y queridos lectores, evidencian que un perro con pulgas sufre más.
Con el peso del análisis crítico, el contingente de las movilizaciones en Hidalgo, lo mismo de Marea Rosa que de la Generación chavorrucos Z, ha resultado un vómito del alma o un pernicioso raquitismo político de las fuerzas de la derecha que, a todas luces, tendrán que urdir o inventar algo que pueda calentar o despeinar a Morena.
Pero el análisis es preciso y, por supuesto, no queda en la capacidad de convocatoria -que no es cosa menor por su raquitismo movilizador-, ya que lo que enuncia es la carencia de un proyecto político de la derecha que pueda incidir en derribar la fuerza política y de concreción pública de Morena a nivel nacional y, desde luego, en lo que nos avoca, Hidalgo.
En recientes emisiones, les he develado, mis únicos y queridos lectores, para que nadie les venda hilo negro o agua tibia, que los grupos de choque en Hidalgo como Marea Rosa, Izquierda Unida y las famélicas estelas de chavorrucos Z, PRIAN+PT/GU-MC, no bosquejan otra cosa que el grado de fracaso y desesperación de su crisis política frente a los logros del gobierno de Julio Menchaca.
Estos escarceos de la derecha que también en el Congreso local ante las comparecencias del staff de secretarias y secretarios del gobierno de alternancia política de Hidalgo trataron a toda costa con ataques que no sólo exigían el cumplimiento del Plan Estatal de Desarrollo, sino, también, de planes y programas de gobierno, se fundieron en un lamento boliviano de acusaciones que increparon, inclusive, el uso de redes sociales, sin develar a contraflujo, propuestas de las bancadas del PRIAN que, a vuelo de pájaro, acompañaran sus impugnaciones.
A tres años de la gestión del gobernador Menchaca Salazar, la derecha está postrada, lo mismo en el Congreso local que en sus expresiones partidistas, sin mayor interlocución ciudadana y en un momento donde la afiliación política a Morena en Hidalgo, que supera los 270 mil agremiados al partido guinda, develan un fracaso político del PRIAN de tal magnitud que un niño al que le robaron su globo en el parque, como dijo Neruda, es mayor tragedia y corrillo social.
La precariedad y carencia de propuestas del PRIAN, y de la derecha en general, es de tal magnitud, que no hay suspicacia posible sobre la actuación del gobierno de Julio Menchaca que pueda infundir algún tipo de dividendo político para sus fuerzas de oposición, tal como lo ha implicado la atención a la zona de desastre de los damnificados de Hidalgo, donde el PRIAN, a nivel nacional y local, intentó acusar al gobierno estatal de politizar el evento, de impericia e incapacidad de respuesta pública, cuando a todas luces fue lo contrario y la ciudadanía lo ha manifestado en un apoyo a la solidaridad gubernamental.
Es en este trazo de inconsistencia de la derecha, sus partidos y sus grupos de choque, donde las fotografías de los drones en Hidalgo han develado el raquitismo de sus movilizaciones y, lo que es peor, al tiempo, develan su impotencia política e incapacidad de interlocución social que las tiene postradas y derrotadas no sólo en Hidalgo, sino, también, en la nación.
La ciudadanía ya no cree en fantasmas como el comunismo, la dictadura comunista, las estelas de que México se convertirá en Venezuela, que te quitarán tu propiedad o, bien, el rebuscado rebuzno mediático de la derecha de que no tenemos libertad ni democracia.
Los drones no mienten, pero lo que es peor para la derecha, la realidad social en Hidalgo y la nación, tampoco lo hace.
Por: Carlos Barra Moulain
Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.





