Economía de mercado vs. sociedad de mercado

La sociedad vive un utilitarismo de mercado, donde se privilegia el individualismo y el egoísmo ciego que solo pueden generar división y atomización del tejido social.

El mundo global de la tercera ola se caracteriza por haber transvaluado, como indica Nietzsche, a la mutación de valores de una sociedad, al trascender a los valores de una sociedad de mercado.

 

La diferencia entre una economía de mercado y una sociedad de mercado estriba en que la primera es un espacio dentro del orden sistémico cuyas herramientas permiten la enajenación de bienes y servicios, mientras que la sociedad de mercado es el tejido que erige sus valores sociales a través de una mimesis con el esquema de valores de la oferta y la demanda en la compra-venta de bienes y servicios.

 

En esta lógica, una sociedad de mercado presenta un imaginario mental donde, inclusive, la vida se objetiva como producto de mercado, por ello no es extraño el tráfico de órganos, la prostitución en sus diferentes dimensiones, incluida la de niños, así como de la cultura.

 

Brutal resulta que una sociedad que presenta como valores el consumo y sus directrices asuma la inteligencia y el pensamiento de forma utilitarista, por lo que la ciencia que crea, la edifica al margen de la conciencia empática, solidaria y colaboracionista para generar equidad de oportunidades sociales.

 

Nuestra sociedad atraviesa por el utilitarismo de mercado, por lo que su pensamiento es ampliamente individualista y su egoísmo ciego genera división y atomización del tejido social.

 

Es tan absurda y estúpida la transvaluación de los valores en las sociedades de mercado, que en el panóptico social se puede observar, a la hora de la comida en una familia, que los teléfonos móviles están en la mesa sustituyendo la relación humana, creando un vacío social y deteriorando los elementos sensibles de la emocionalidad y afectividad social.

 

He visto de manera brutal que, cuando la señal del teléfono se pierde, las reacciones son de rabia, angustia e inclusive desesperación; en pocas palabras: ocurre una tragedia griega, claro, sin el matiz de la cultura ilustrada. Los seres del teléfono sin señal asemejan a hombres trabajando en Wall Street en la caída de la bolsa de valores.

Somos una sociedad perdida en la dualidad del mercado y su individualismo absurdo; ahora solo nos queda la extinción.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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