Ecos de la guerra civil

Sin poder jugar aún en su propio estadio, los Tigres de Bengala atrajeron a sus fanáticos hasta el Harp Helú.

Tras 21 años de no ser locales en la capital, los Tigres de Quintana Roo lo fueron en el estadio Harp Helú, en una serie de tres juegos contra sus acérrimos rivales, los Diablos Rojos, a quienes derrotaron por 2 a 1, ante 18 mil 234 espectadores.

Imposibilitados para jugar todavía en su estadio en Cancún, los de Bengala atrajeron a su fiel fanaticada, sin importar el aumento de precios y que los escarlatas actuaran como si fueran locales, con sus promociones habituales y sin proporcionar los numeritos de los felinos (quienes, de cualquier manera, fueron apoyados por el inigualable Chacho).

En el primer cotejo, los escarlatas marchaban tranquilos con una ventaja de 5 a 0, incluyendo un jonrón de Moisés Gutiérrez, cuando los felinos atacaron en la sexta entrada con un racimo de siete carreras, para darle la vuelta al juego. 

Los héroes fueron Sebastián Lizárraga, quien había entrado por Ángel Erro, expulsado por protestar en el conteo y que largó un cuadrangular con las bases llenas, y el joven zurdo Brayan Muñoz, quien colgó dos argollas, para anotarse su primer salvado en la Liga Mexicana. El triunfo se lo llevó Manuel Valdés, quien había hecho un mal relevo, consiguiendo apenas un out, luego de aceptar doble y jonrón.

Al día siguiente, las cosas se presentaron al revés: los felinos tomaron la delantera 5 a 0 y 6 a 1, con jonrones de Reynaldo Rodríguez y Olmo Rosario. Los escarlatas vinieron de atrás y poco a poco se acercaron, hasta empatar el juego en la sexta. 

Los de Bengala estuvieron a punto de dejar en el terreno a los escarlatas, pero un out en home al corredor emergente Tito Polo lo impidió y mandó el juego a entradas extra –era el primero de siete entradas en la temporada–. 

En la antesala del infierno, Yaphet Amador conectó su segundo cuadrangular, para poner las cifras definitivas de 8 a 6, pues Roberto Osuna se encargó de salvar el juego.

En el decisivo, los pingos atacaron al abridor Terance Marin, con dos carreras en las primeras entradas, pero Tigres empató en la segunda y se fue arriba con una en la tercera. Los pingos empataron en la sexta, pero los felinos respondieron en el cierre con la de la victoria. Ganó un ex diablo, Fabián Anguamea y perdió por segunda vez en la serie Sasagi Sánchez.

Los abridores felinos Raúl Carrillo, Pedro Rodríguez y Terance Marin tuvieron salidas de calidad, así como David Huff. Francisco Marte y Edgar Torres explotaron pronto.

Durante el último juego, un batazo de faul fue atrapado por un aficionado cerca de la berma de jardín izquierdo; pero, con lujo de violencia, un tipejo le arrebató la pelota. El público lo recriminó a gritos y él, enojado, tiró la bola al campo. Rosario se la regresó a un aficionado, que la entregó a su legítimo dueño, ante el aplauso del respetable. Es bueno ver que aún existe justicia en el diamante.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.


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