El contradiscurso

El 15 y 16 de septiembre, el presidente López Obrador pronunció palabras dignas de análisis, pues lo mismo dio consejos sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, que pidió la muerte de un clasismo que él mismo fomenta día con día.

Escuché con atención la intervención del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, con motivo del acto cívico del 212 aniversario de la Independencia de nuestro país, realizado el pasado 16 de septiembre en el zócalo capitalino. En muchos fragmentos parecía referirse a otra nación y no al país que mal gobierna. Esto no nos debería sorprender, pues llevamos ya cuatro años con el mismo estilo; sin embargo, parece una pieza de oratoria que no debemos dejar pasar desapercibida.

Sorprende que el tema central de su discurso haya sido el conflicto armado entre Rusia y Ucrania, que por supuesto no es asunto menor; sin embargo, el clima de inseguridad en que vivimos millones de mexicanos en gran parte del territorio nacional interesa mucho más que lo que ocurre en el mundo a cientos de kilómetros de distancia.

Por cierto, la propuesta de AMLO de crear un comité de diálogo para terminar con la invasión rusa y lograr la paz ya mereció un interesante comentario de Myjailo Podolyak, principal asesor del presidente de Ucrania, Volodimir Zelenzki. De entrada, cuestionó que la guerra se utilice para relaciones públicas, “y es que los pacificadores que usan la guerra como tema para sus propias relaciones públicas solo causan sorpresa”, concluyó Podolyak.  Damos por hecho que la propuesta de AMLO será ignorada.

Y es que dijo que la política es el único instrumento que tenemos para evitar la guerra, pues grupos de poder se esmeran en conducirla hacia un conflicto armado, y que una vez cometido, en lugar de enmendarlo, optan por profundizarlo sin que les importe el sufrimiento que infringen a la humanidad.

Hoy en día, millones de mexicanos quisiéramos un presidente que, con política de la buena, con diálogo, nuevamente hubiera guarderías, escuelas de tiempo completo, el programa Prospera, el de empleo temporal y más programas sociales de apoyo a grupos en condiciones de vulnerabilidad, y es que de los 150 programas que existían antes de su llegada al gobierno, eliminó 18 y creó otros, hoy con cuestionados resultados.

Todo ello mientras en su discurso del 16 de septiembre reconoció que el conflicto armado lleva consigo sufrimiento a la humanidad… , tal como el que hoy se origina en México –el país que él gobierna- para las familias y los propios menores que padecen cáncer y que desde hace meses no cuentan con medicamento suficiente, por ejemplo.

Y bueno, aunque no fue parte de su discurso del día 16, la noche del 15 en la arenga del Grito de Independencia el presidente exclamó: “¡Muera el clasismo!”. ¿Cuál clasismo? ¿El que él mismo ha generado a lo largo de su mandato al utilizar con frecuencia términos como fifí o como chayoteros para distinguir a quienes tienen dinero –como si ello en México fuera pecado o un delito- o en dado caso, para desacreditar a los periodistas que no le aplauden todo y le critican nada?

Al continuar con el análisis de su discurso de Independencia, el presidente condenó y rechazó toda intervención extranjera, “porque hemos sido víctimas de cinco de esas grandes calamidades”, guardadas las proporciones, y qué podrán decir los médicos mexicanos relegados por la legión de cubanos –que entre otras cosas han sido acusados de no tener la preparación requerida y más bien convertirse en una especie de avanzada de la guerrilla de su país-.

Y luego “regañó” a la OTAN por no permitir el ingreso de Ucrania a ese organismo. Mientras él en México se ha dedicado a dañar, debilitar a organismos e instituciones tan importantes en la vida democrática de nuestro país como el INE o el Indesol, o las ONG’s, o la CNDH, completamente sometida a sus deseos, y varias más.  Recordemos la frase que él mismo dijo y lo dibuja de cuerpo entero: “Al diablo con las instituciones”.

Millones de mexicanos desearíamos que su discurso fuera un boomerang, porque ciertamente, como él mismo dijo, “nunca es tarde para enmendar un error, máxime si se ha convertido en un atentado a los derechos humanos, sociales y económicos de todo el orbe”. Si cambiamos orbe por México, así estamos.

AMLO pidió una misión de paz a la que llamó “Comité para el Diálogo y la Paz”, para terminar con esta dolorosa y absurda guerra. Ojalá algo sensato propusiera e hiciera para terminar con el clima de violencia que azota a gran parte del territorio nacional, en donde los crímenes, los secuestros, el pago de derecho de piso y otros ilícitos son el pan de cada día en este México nuestro. Al grado de que no le falta razón a quien dice que estábamos mejor cuando estábamos peor.

Y solo para cerrar con broche de oro, el tabasqueño sentenció al mundo al decir que gobernar no debe ser un ejercicio de hegemonía o de dominio, sino ante todo la búsqueda de bienestar para los pueblos. ¡Pues que lo aplique para su gobierno!

¡Qué dirán de lo anterior quienes han disentido de él y hoy son perseguidos ferozmente por su gobierno mientras otros peores –pero alineados a su gobierno– son premiados hasta con embajadas! Ejemplos sobran. Y es que utilizar el discurso del aniversario de la Independencia de México para tratar de resolver un tema ajeno, mientras el país padece un gobierno de ocurrencias, pues…

En fin, que el anunciado discurso para “sentenciar a Estados Unidos” no ocurrió. Sin duda, el belicoso ánimo del presidente cambió después de la visita a México del secretario de Estado del vecino país, Antony J. Blinken. Parece que el alto funcionario le “leyó la cartilla” a AMLO, sobre todo en materia energética, y entonces el presidente calló… y cayó.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero… Entre nos.  

Autor: José Guadalupe Rodríguez Cruz

*Egresado de la UNAM como licenciado en Derecho y Diplomado por el Instituto de Administración Pública de Querétaro y por la Universidad Iberoamericana en Políticas Públicas. *Regidor Municipal en Tula, Secretario Municipal de Tula, Diputado local en la LVII y LIX Legislaturas en el estado de Hidalgo y Presidente Municipal Constitucional de Tula 2000-2003. *Autor del libro “Desde el Congreso Hidalguense” y coautor del libro “Tula... su Historia” *Director y fundador del periódico bisemanario “Nueva Imagen de Hidalgo”, que desde 1988 se pública en Tula, Hgo.


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