El modelo político de poder ciudadano

En México, los instrumentos creados para propiciar el “poder ciudadano” son escasos e insuficientes y sus impactos suelen ser precarios.

Diferentes gobiernos en el orbe han instaurado modelos políticos que, en el fondo, no suelen replicar desde la ingeniería constitucional las aspiraciones y anhelos de concreción de la tarea del poder en edificación del proyecto nacional que hace de la voluntad del pueblo el empoderamiento de la ciudadanía.

Sin embargo, cuando se habla de “empoderamiento” en cualquier ámbito, lo que se aduce es que no se tiene el poder; tal es el caso de la ciudadanía que, en el escrutinio de los modelos políticos en el ejercicio de gobierno a nivel internacional, es solo retórica utilitarista de las élites del poder.

En las últimas décadas, en México se ha vivido, dentro de la literatura política y de las posturas de la clase política, un escenario donde se habla de la “participación ciudadana”; esto suele tener intereses de legitimidad de la búsqueda del poder político, pero es un escenario a contrafacto, porque en la realidad la participación ciudadana como evidencia del poder de la ciudadanía en la construcción del ejercicio de la realidad política, en términos estrictos es una monserga.

Dentro de la ingeniería constitucional en México, los instrumentos creados hasta ahora para propiciar el “poder ciudadano” son escasos e insuficientes y sus impactos suelen ser precarios y ejemplos de la defecación del poder de las élites; es el caso de los programas sociales, las políticas públicas, los presupuestos participativos o las consultas ciudadanas.

En este abismo del poder ciudadano, se asoma el control político de las élites del poder que han enclaustrado el ejercicio de gobierno y el proyecto de Estado para históricamente enriquecerse y hacer del poder la omnipotencia, omnipresencia y omnipotencia de sus intereses, y lo que es igual de brutal, de intereses extranjeros en múltiples países del orbe; fenómeno que no se constriñe a los intereses de un Estado sobre otro cualquiera, sino de agentes económicos privados que han controlado la realidad social en distintos países.

Un modelo político fundado en el poder de la ciudadanía es aquel que hace del ciudadano más débil su razón política y su espíritu de cambio social, pero ello es tan retórico como hablar de un modelo político de poder ciudadano.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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