El PAN en Hidalgo acaba de hacer uno de esos movimientos que se explican detalladamente con un discurso bien estructurado, pero se entienden mejor entre líneas. Nombró a Guillermo Sanjuanero y a Blanca Estela Razo como coordinadores políticos en Mineral de la Reforma y San Agustín Metzquititlán, respectivamente, rumbo al 2027, y no piense usted mal, este movimiento no es para adelantar los tiempos electorales sino para fortalecer su organización territorial y partidista, estando cerca de la ciudadanía. Más o menos el mismo lenguaje que todos los partidos usan cuando todavía no quieren llamar a las cosas por su nombre.
Lo interesante es que Acción Nacional en su momento criticó duramente a Morena por adelantarse a los tiempos electorales indebidamente, creando esta figura de “coordinadores” que a la postre, y por mera casualidad política, terminan siendo candidatos, convirtiendo la vida interna del partido en una precampaña adelantada.
Esta no era una crítica menor, porque esa práctica sí ha vuelto cada vez más borrosa la línea entre organizar una estructura y posicionar candidaturas anticipadamente. El detalle es que ahora el PAN decidió copiarle a Morena bajo una lógica parecida con sus propios coordinadores de la Patria, Familia y Libertad, con el argumento de que no podían regalarle meses de ventaja territorial a la 4T. Dicho de otra manera: se convirtieron en lo que antes criticaron, ¡joya!
Ahora, el caso de Sanjuanero en Mineral de la Reforma es especialmente llamativo, porque ya fue candidato panista a diputado local en 2024 y no ganó, pero ahora aparece colocado en ese municipio clave, donde la elección de 2027 tendrá bastante movimiento y donde varios grupos ya empezaron a medir fuerza hasta con jitomates. Presentarlo como coordinador político es adelantarlo dentro del PAN, donde seguramente hay otras panistas con aspiraciones, sí, en femenino.
También hay otra lectura algo incómoda para el blanquizaul y es que vemos que el partido tuvo que abrirle la puerta a perfiles que vienen de otras historias políticas, muy intensas por cierto, lo que hace pensar que sus cuadros internos no han sido lo suficientemente competitivos, al menos a los ojos de la actual dirigencia.
Al final, es legítimo que el PAN busque organizarse, nombrar coordinadores y prepararse para el 2027, aunque sea anticipadamente, como todos los demás; de hecho, hacen bien, tomando en cuenta su propia realidad. Sin embargo, lo que ya no podrá hacer es quejarse del adelantamiento ajeno, porque hoy hace lo mismo que repudió de Morena, con algunos matices, claro y ahí está la reflexión más dura: cuando el partido termina copiando los métodos que decía combatir, no sólo deja de parecer alternativa opositora, sino que termina siendo el aprendiz del odiado rival.





