Frenar la violencia en Hidalgo es el mayor reto de Menchaca

La violencia ha aumentado en nuestro país, todos los días nos enteramos de asesinatos y desapariciones, y de tanto repetirse, parece que esto fuera lo normal, cuando no es así.

Algo que cuesta creer está pasando en todo el país, y es la normalidad con la que nos enteramos un día sí y al otro también de asesinatos y desapariciones, que de tanto repetirse nos parece que es algo que debe suceder y que no tienen nada de extraordinario, aunque en realidad sí son hechos y acciones que no son normales, porque la violencia -con expresiones tan terribles como las que vemos todos los días-, nos dice que algo o mucho está fallando en México, que hay cosas que no funcionan en la obligación de la autoridad para darle a la sociedad un ambiente de paz y tranquilidad y no el temor y el miedo que se quiera o no viven en nuestras casas.

Para tener una idea de la situación veamos los números: en el gobierno de AMLO se acumulan para mayo más de 121 mil muertes intencionales, con lo que supera ya los 120 mil del sexenio de Felipe Calderón y se encamina a superar las 156 mil de Peña Nieto.

Desde luego que esto no está bien, porque nuestro país se ha convertido en una tierra de violencia y de crímenes que preocupa a todos, por la inseguridad que tenemos.

Cuando no se tiene seguridad y son los violentos los que deciden la vida en las calles, en las carreteras, en pueblos y ciudades, está claro que ese pueblo no camina, porque los comercios, los centros de diversión, las escuelas y en general toda la vida se descompone ante la falta de tranquilidad y de paz.

Las familias, los padres de familia, lo que queremos es una tierra donde nuestros hijos puedan salir a la calle sin el temor de que algo les pase, no deseamos que nuestras casas sean robadas, o sufrir un asalto en el transporte público y menos que se presenten acciones de cobro de piso por grupos que se dedican a esa actividad con las amenazas de violencia.

MENCHACA Y LA PAZ

El nuevo gobernador que tomará posesión el 5 de septiembre, JULIO MENCHACA, elegido por 658,562 votos que le dieron una ventaja de más de 300 mil votos en relación con el segundo lugar, tiene en el tema de la seguridad un terreno al que seguramente le dedicará gran atención.

Se supone que para el cargo de Seguridad se elegirá a una persona profesional que conozca del tema y que conozca Hidalgo y la situación que se vive en este momento.

No se trata de iniciar de cero, porque mucho se ha caminado ya en este tema en el sexenio que está por terminar.

Sí de darle continuidad a lo que ya se ha avanzado en el tema de seguridad, con programas que lograron mantener la paz y tranquilidad, en general con medidas como la instalación del C5i reconocido por todo mundo.

Sin dejar de ver problemas serios en el caso del huachicol con sus manifestaciones de violencia entre estos grupos criminales, aunque muy focalizados, y los casos más preocupantes de violencia contra las mujeres.

Tampoco se puede ignorar que la violencia acecha para hacerse presente como sucedió hace horas al ser asesinado un activista que se oponía al relleno sanitario regional en Atitalaquia y que provocó de parte de Menchaca en sus redes sociales la siguiente afirmación “lamento profundamente que la violencia siga apoderándose de nuestro estado, es momento de poner orden”.

Por lo mismo, por la violencia que tiende a crecer y porque se tiene camino ya andado, es momento de aprovechar lo que ya se tiene y seguramente mejorarlo es lo que parece sensato.

No se puede olvidar que estamos rodeados de entidades violentas como la Ciudad de México, el Estado de México, Puebla y vecinos como Guanajuato y Veracruz donde la violencia arroja números rojos casi todos los días.

No es una tarea fácil pero el nuevo gobernador tiene el apoyo ciudadano y del gobierno federal para ponerle murallas a la violencia.

Cuando hay paz y seguridad hay terreno para todos los demás programas y cuando no hay paz y tranquilidad de poco sirven otros programas y acciones por muy buenos que sean.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.


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