Ganadores y perdedores

Aunque Pachuca tiene alcalde electo, irregularidades durante el proceso y un tortuoso conteo no abonan a la credibilidad ciudadana. Y la capital del estado tendrá, otra vez, más de lo mismo.

La política es un eterno ciclo. Todo lo que sucede ahora en el ambiente político local no es nuevo. Hemos visto sistemas de conteo fallidos y hemos visto impugnaciones; hemos visto fraude y hemos visto legalidad; hemos tenido presidente electo y presidente legítimo (para el caso nacional); hemos visto ganadores y hemos perdido siempre, sin excepción alguna.

Luego de la incertidumbre en Pachuca por el proceso de conteo de los votos de la pasada jornada electoral, por fin se dio la constancia de mayoría al candidato del PRI, Sergio Baños. El resultado es cuestionable, pero no es algo nuevo, a esto nos hemos enfrentado antes. El regreso del PRI al ayuntamiento de Pachuca es más de lo mismo.

Por su lado, el candidato de Morena, Pablo Vargas, anunció que recurrirá al recurso de impugnación, pues considera que los resultados no son reales y no corresponden a los conteos realizados por su partido.  Vargas ha elegido la protesta y el uso de espacios emblemáticos para visibilizar su inconformidad, aun en tiempos de pandemia, aun en una crisis de salud que suma cada vez más muertos.

La credibilidad de los políticos está por los suelos, los pachuqueños sabemos que elección tras elección, nada cambia en realidad. La elección de un candidato no la hacen los votos, hay algo detrás, algo más grande que todos nosotros: un juego viejo que sabe cómo negociar los espacios de poder en función de intereses que nunca son los nuestros, los de los ciudadanos que, cada vez, tenemos menos cosas en las que creer. 


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