Guaidó: menos que un pedo en un huracán

DELIRIOS DE PODER. Juan Guaidó, quien aparentó ser el salvador que Venezuela nunca pidió, va perdiendo el capital político que alguna vez tuvo, y muy pronto se quedará con las manos vacías.

Han pasado a mejor vida los días en que el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela se veía aquejado por la insurrección conservadora de Juan Guaidó, quien no llegó a despeinar al príncipe Maduro, político que navega con legitimidad y tranquilidad, pese a los contratiempos económicos.

Guaidó, menos que un pedo en un huracán, perdió la fuerza para ser el opositor que se convirtiera, en sus intentonas de golpismo, en el nuevo presidente “democrático” de Venezuela. ¿Cómo putas se puede ser presidente democrático si se pretende dar un golpe de Estado?

Sin embargo, Guaidó ha jurado un nuevo mandato como presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento), cargo al que no se postuló por un vicio de poder, ya que reelegirse parece ser un vicio de poder. Recordemos el caso de Evo Morales, cuestión tachada en nuestros días de inmoralidad política, pero que no aplica para Ángela Merkel en Alemania, que como canciller ya lleva cuatro periodos y a nadie le duele ni la conciencia, ni la moral, ni el culo, ¿será porque hablamos de un líder europeo?

Guaidó es menos que un pedo en un huracán, al grado de que el apoyo que llegó a tener de gobiernos y títeres políticos era “significativo”, pero ha perdido capital político y es una figura más en Venezuela dentro de la oposición que, por cierto, se ha fracturado y fragmentado y muchos de ellos ya juegan en pro del gobierno de Nicolás Maduro.

Hasta el periodista Jorge Ramos, más preocupado ahora por sus devaneos amorosos, no tiene ni autoridad moral ni periodística para juzgar al gobierno de Venezuela que ha probado legitimidad, no a la usanza que le gustaría al comunicador, que se rompió el hocico ante sus dichos en contra de Maduro y ahora es una figura de la revista Hola, pero no del periodismo serio.

 

¿Por qué no le llamamos al pan, pan y al vino, vino?

Pese a las presiones norteamericanas por tirar al gobierno de Maduro, el ejército bolivariano es constitucionalista y acepta los cauces legales, no fue lo mismo con Evo Morales, a quien le dieron un golpe de Estado con sombras del norte del continente, cosa que se pretende y se ha pretendido en contra del gobierno de Venezuela, que no es proclive a los intereses norteamericanos en la región.

Guaidó, menos que un pedo en un huracán.

 

Consultoría Política y contacto público: [email protected]

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.



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