Hipoteca política

En política nada es casualidad y los tiempos de cada suceso están fríamente calculados por quienes ostentan el poder, por supuesto, en función de sus intereses.

El tiempo político no se mide de manera lineal, como lo hace el calendario; en los hechos es la suma de diversos procesos que marca un esquema de decisiones de las estructuras políticas y los actores de esas estructuras formales, más los actores de las estructuras reales.

Cualquier gobierno en el planeta es un ejemplo empírico para demostrar que toda estructura política y sus lógicas obedecen a procesos de desarrollo intrincados y complejos que van más allá de las condiciones formales contenidas en los sistemas administrativos, sus leyes y decretos.

El arquetipo obligado lo constituye el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, donde las decisiones marcan los tiempos y movimientos de procesos intrincados que no siempre tienen que ver con la carta descriptiva de los planes y programas de gobierno, sino con las condiciones inmediatas y coyunturales que pueden presentarse.

El caso de Emilio Lozoya, exdirector de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex), ha impactado socialmente debido a las inconsistencias del proceso legal que hoy lo tiene en la cárcel y que esconde líneas de acción política que no aparecen -ni aparecerán- en el dominio de la información pública del actual gobierno; esto tiene que ver con el manejo de una estructura política cuyos deseos están proyectados a largo plazo, como lo implica el abstracto de la 4T, lo cual denota que el mando político está no sólo objetando la obstrucción del antiguo poder, sino también de su nuevo poder que oscila entre viejas y nuevas prácticas políticas.

Enumero tres condiciones básicas:

  1. La camisa de fuerza: si algo sobresale de la estructura sistémica del Estado mexicano es que los gobiernos posrevolucionarios crearon un poder omnipresente en la vida social de México, por lo que los códigos de control político no van a variar, se mantendrán en la recompensa y el castigo como instrumento de verticalidad del poder.
  2. El mito del Tlatoani:  el presidente es un “rey electo”; nadie crea que la sucesión presidencial, y ahora la revocación de mandato, es agua bendita destilada, en realidad sólo es una muestra omnipotente del presidente.
  3. La democracia superdotada: la democracia no es el problema como régimen político, su control sí. La democracia a la mexicana no es mejor en tiempo y espacio en ningún gobierno posrevolucionario, mucho menos porque es una democracia institucional.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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